"El qué, el cuándo y el cómo enseñar y evaluar"

La propuesta del profesor de ajedrez como mediador se basa en dos puntos salientes: la metodología y la capacitación profesional.

La metodología a proponer es la de taller de juegos educativos donde el ajedrez cumple un rol protagónico, sea por su alto valor formativo y pedagógico como también por su espacio lúdico y deportivo que le asignan valores intrínsecos.

La capacitación de los recursos humanos de los ajedrecistas docentes con la idea fuerza de perfeccionarse pedagógicamente como mediadores en el manejo didáctico con el objetivo de ofrecer un mejor servicio profesional.

Seguidamente propongo reflexionar más sobre los componentes del acto educativo en sí mismo que de un contenido específico en la enseñanza del ajedrez, debatidos reiteradamente en los Congresos para profesores de ajedrez.

Sustento lo primero porque apunta a un proceso cognoscitivo integral y a un preguntarse reflexivo acerca de cómo aprende mejor un sujeto en una situación de enseñanza-aprendizaje dada. En cambio lo segundo, nos remite sólo a un corte parcial del proceso, dando una respuesta inmediata que resuelve el aquí y el ahora pero que muchas veces es pobre en transferencias de aprendizajes significativos.

No estoy con esto planteando un divorcio entre ambos aspectos sino la de priorizar un orden en las estrategias pedagógicas porque la primera incluye y envuelve a la segunda pero no sucede lo mismo al revés.

Desde siempre los educadores de todos los tiempos se han ocupado de tres interrogantes básicos: ¿qué enseñar, cuándo enseñar y cómo enseñar? Es hora que nosotros, los ajedrecistas-docentes, también reflexionemos juntos con ellos. Mucho más, si queremos acceder a una identidad pedagógica propia.

Cuando pienso en qué enseñar, estoy interrogándome sobre los contenidos que voy a utilizar. Entonces debo elegir los que considero más válidos para transferir nuevos contenidos pedagógicos; es decir, aquellos de mayor nivel de generalización que me permitan una mejor selección en su secuencia y una correcta organización en el proyecto áulico.

Al preguntarme nuevamente: qué enseñar, llego a los objetivos o expectativas de logros que serán el punto de partida de lo quiero alcanzar mediante la programación curricular.

Sabiendo cuáles son mis objetivos estaré en disposición de elegir con mayor criterio con qué contenidos llevaré a cabo el acto pedagógico.

El cuándo enseñar me dice la manera en que debo ordenar y secuenciar estos objetivos con aquellos contenidos según sea el contexto concreto del alumnado y de su ambiente social y cultural en una acción totalizadora de la programación didáctica.

Y así llegamos al cómo enseñar, es decir la metodología, los procedimientos y las estrategias de aprendizajes que dispongo para configurar las actividades de enseñanza que me permitan alcanzar los objetivos que me había planteado en relación con los contenidos elegidos.

La programación curricular será más efectiva si logro integrar el qué, el cómo y el cuándo enseñar en un único proceso de enseñanza-aprendizaje que me permita valorar sistemáticamente todo el procedimiento didáctico a través del qué, el cómo y el cuándo evaluar.

Toda esta ideación en la matriz de aprendizaje deberá ser concretada en una planificación o proyecto que me asegure la correcta toma de decisiones en la elaboración y preparación de las clases como también en la propuesta metodológica y didáctica que se sustenta en la interrelación de la teoría con la práctica.

Para jerarquizar mejor nuestro campo profesional ¿porqué no exigir también una docencia de alta competencia?

Si queremos que el profesor de ajedrez (en nuestra propuesta, mediadores) tenga sólidos conocimientos pedagógicos, probada experiencia en el manejo eficaz de la comunicación y de la dinámica grupal; debemos alejarnos progresivamente de la improvisación y de la falta de profesionalización docente para apostar por una labor educadora que nos asegure el saber pedagógico y el logro de aprendizajes significativos en nuestros educandos.

Para que nuestro rol profesional se construya a partir de una rigurosidad pedagógica, sugerimos:

  1. La reflexión e investigación sobre los aspectos esenciales de la conducción del proceso de enseñanza-aprendizaje.
  2. El conocimiento técnico y sólido de los elementos estratégicos y tácticos del ajedrez.
  3. La confección de un proyecto o planificación para el dictado de los cursos.
  4. El uso para la enseñanza del ajedrez de programas por niveles de aprendizaje.
  5. La capacitación a través de una formación docente sistemática y permanente.

Como dicen los poetas, el "camino se hace al andar..."

Para finalizar una última reflexión. "No se trata de trazar un perfil ideal. Estamos convencidos de que el nuevo rol docente se define no como una suma de capacidades, sino a través de un replanteo de acciones profesionales que apunten y fortalezcan todo lo que corresponde a una profesión: su nivel técnico, su autonomía para capacitarse e investigar, su remuneración y condiciones de trabajo, su ética y función social." (1)

(1) Zulema Paredes de Meaños, Hacia la Profesionalización del Docente, El Ateneo, 1995.

* Lic. Alejandro Rubén MORETTI.

Otras colaboraciones de Alejandro Moretti

Hacia nuestra identidad profesional
Una alternativa válida para enseñar ajedrez: El mediador-investigador
El profesor de ajedrez como mediador profesional
Las Predisposiciones al Pensamiento Ajedrecístico