AJEDREZ TOTAL: DE CADA PADRE UN ENTRENADOR 

Veamos ahora una secuencia de artículos publicados en la revista "Ajedrez Total", órgano oficial del programa "Ajedrez Social".


1.
       LOS COMPROMISOS DE LOS PADRES

Cada padre hereda de la sociedad las normas que contemplan sus compromisos para con los hijos. Teóricamente, los padres deben formar equipo junto con la escuela y diversas instituciones sociales para garantizar las condiciones en el desarrollo integral de sus descendientes. Ocurre que ese equipo no siempre está bien integrado y las deficiencias deben cubrirlas los papás, ampliando su participación en la formación de sus infantes.

Cada ser humano, al procrear, debe incorporar nuevos y fuertes motivos para superar barreras en su desarrollo personal, que antes de ser padre le habían sido imposibles trasponer.

Dicho en forma simple, el compromiso fundamental de los padres con sus hijos es el de elevar su propia calidad humana".

Todo descuido, pereza o sacrificio permanente de la superación personal es, a fin de cuentas, un descuido irresponsable del deber paterno: "sólo pueden dar los que tienen o los que saben enseñar a otros el cómo sacar desde dentro, desde su infinito potencial humano, aquello que es necesario tener".

Las angustias, los temores, la timidez y la falta de espíritu emprendedor, así como el pesimismo y la falta de amor absoluto a la vida, nunca deben pasar de padres a hijos.

Cuando nace un hijo, han de nacer también los padres y arrojar todo el lastre de sus inadaptaciones, so pena de contaminar a su simiente, que por ley del Universo viene puro y portador siempre de grandes esperanzas para el género humano.

Nuestra sección "De cada padre un entrenador" pretende ser un curso de comunicación, capacitación y diálogo con los papás acerca de su gran deber para con los hijos: "el desarrollo saludable de una cultura mental". Nos sentimos optimistas con las posibilidades de lograr resultados, ya que nos apoyaremos en un medio de especial eficacia, un lenguaje de signos e imágenes muy expresivas. Se trata del ajedrez.

2.
       EVITE LA TENSION EN LOS NIÑOS

Estimado papá, ¿has observado la gran capacidad de aprendizaje que los niños tienen entre los 3 y 7 años? Pues debes saber que en esos años su actividad cerebral está asociada a la no tensión, a la plenitud creativa de la eficiencia relajada. En esa etapa, el niño se está preparando para aprender a orientarse en la solución de problemas complejos, tránsito en el que un mar de buenas intenciones lo conminan a esforzarse y comprometerse con el éxito.

Aparecen así las tensiones, que a nivel cerebral implican una modificación tóxica de la actividad eléctrica, lo cual resulta fácilmente medible y, por tanto, comprobable.

Mucho cuidado con esas acciones de adulto que, aunque bien intencionadas, tienden a truncar esa niñez que es música del entorno humano, pero que también es cimiento imprescindible del futuro hombre seguro y triunfador. Evítese así atentar contra la futura calidad de los seres humanos y que el desconocimiento no sea justificación, para que siempre deba recordarse que la paternidad contrae el compromiso de la capacitación constante y, para ello, informarse y estudiar son acciones básicas.

Papá entrenador, corrige lo que no está bien para tu hijo. Debes estimularlo a disfrutar la fuerza de su pensamiento sintiéndolo ágil y libre para visitar la variedad del mundo: "Cuando una mariposa danza entre las flores, no las recorre por orden de tamaño o valor, simplemente las visita y se conocen".

Un niño, cuando juega ajedrez, no se debe comprometer demasiado con la exactitud porque, de lo contrario, su pensamiento se enferma y se vuelve lento. Es necesario que, haciendo gimnasia con su imaginación, vea las piezas danzar por el tablero eliminándose mutuamente y que sienta la motivación de describir para sí mismo con su floreciente lenguaje interno, las acciones que imagina.

Necesitamos primero que piense con variedad, con rapidez de imágenes mentales y luego, sólo entonces, nunca antes, que piense bien, que sea exacto en sus jugadas. Ese es el orden adecuado y usted, Papá entrenador, deberá aprender que con el ajedrez se puede liberar al niño de ese compromiso con la exactitud, que un papá cariñoso y ansioso y un maestro experimentado e insistente le cuelgan como condiciones para ser halagado y reconocido.

Nosotros presentaremos para su discernimiento, en próximos números de Ajedrez Total, muchos criterios que ampliarán lo anteriormente planteado. Recuerde que estamos en un diálogo muy serio y usted tiene la palabra. Escríbanos sus opiniones, que son las células para integrar la experiencia colectiva y divulgada de nuevos papás, más aptos para garantizar  próximas generaciones de mayor calidad humana y, de paso, niños que aprendan más rápidamente la técnica del juego ciencia.

3.
       NORMAS ETICAS A LOGRAR

Estimado papá entrenador, nuestro diálogo es muy serio y por ello necesitamos confianza y ponernos de acuerdo en puntos vitales del enfoque humanístico, ético y moral de la práctica ajedrecística. Recuerde su eterno compromiso de mejorar constantemente la eficiencia del entorno en que su hijo intentará desarrollarse integralmente. Abundan las personas mayores que no han logrado desarrollar adecuadamente la comunicación con sus semejantes, razón por la cual aceptan o descartan lo que se les dice en función de sus gustos, opiniones y aptitudes. Para ellos, la crítica es ofensa y la autocrítica, una ficción. Siendo así, siempre están luchando contra fantasmas de agresiones que no existen, pero que sí llegan a materializar cuando se encuentran con alguien semejante que adopta una actitud recíproca; entonces, ambos viven agrediéndose y creyéndose cada cual la víctima, porque supuestamente no fue él quien empezó.

Si esta persona es un organizador, promotor, profesor, entrenador o papá del niño ajedrecista, entonces, a través de la competitividad, se tiende a promover la desunión entre los niños, bloqueando su natural inclinación hacia la comunicación noble y ausente de segundas intenciones.

Nadie tiene derecho a alentar hostilidades entre los niños ajedrecistas y esto no se debe permitir. Ningún padre honesto puede desear un niño ganador en ajedrez que vea como rivales odiados a los demás de su nivel, que en cualquier momento pueden derrotarlo. Debe evitarse que se manifieste el poco noble sentimiento de no desear lo mejor a los demás niños ajedrecistas, doliéndole el triunfo de éstos.

El papá entrenador debe ser un promotor incansable del acercamiento y unidad entre los niños ajedrecistas. Además, adoptará una conducta intransigente contra todo aquello que conspire para hacer que un niño ajedrecista sea enemigo de otro. Tal cosa, a todo trance, no se debe permitir. Pudieran existir criterios opuestos entre personas, pero por medio del diálogo tienden a resolverse. "Desconfía siempre de quien no quiere dialogar; no es compañía aconsejable para un niño".

Un medio muy útil para fomentar la unidad es la fiesta con formato de convivio, donde los papás entrenadores dan el ejemplo de acercamiento humano para que sea seguido por sus hijos.

Un niño ajedrecista debería ser agradable, comunicativo, cooperativo y sensiblemente cariñoso, capaz de sentir como suyas las alegrías y penas de sus compañeros, que entre ajedrecistas han de ser sus hermanos.

Sólo la claridad y difusión de conceptos éticos elevados hará desaparecer ciertas manchas en la gran luz de humanismo que encierra el ajedrez. Tú, papá entrenador, eres la esperanza de que esto se logre. Comienza ya, en ti mismo si fuera necesario, y de no serlo, vela porque nadie inocule la toxina de la inseguridad, la arrogancia y la agresividad en ningún niño ajedrecista, para que así pueda llegar más seguro y rápido a la maestría en el juego ciencia, además de lograr una cultura mental de elevada eficacia en toda su vida, en fin, lograr una mayor calidad como ser humano.

4.
       EN POS DE CONCEPTOS POSITIVOS

Diálogo entre un entrenador (E) y un papá entrenador (PE) luego del Selectivo Nacional para el Mundial de Hungría 1994 para menores de 10, 12, 14, 16 y 18 años, infantiles y juveniles.

E: Pues yo ayer la vi contenta.

PE: Sí, ya está más animada que cuando regresó del selectivo nacional diciendo continuamente que no podía entender cómo había jugado tan mal y, realmente, cuando me mostró sus partidas también me sentí confundido, no sólo por la que perdió, sino por todas las que jugó. Es impresionante el bajo nivel de juego evidenciado en el torneo. Realmente hay mucho que analizar y creo que no es cuestión de medianos culpables, más bien, la causa está en la falta de fuerza inductora de los conceptos que hoy día impulsan el ajedrez infantil y juvenil en nuestro país.

E: Es cierto, debemos evitar perdernos en los detalles, pienso que en anteriores diálogos hemos tratado sobre ciertos valores y enfoques que, estructurados, podrían resumir una propuesta inicial, algo así como: los niños ajedrecistas que llegan a cierto nivel competitivo deben ser motivados por medio de un reto muy positivo, haciéndoles comprender que el nivel de los demás niños de su categoría en todo el país influirá decisivamente en el ritmo de su desarrollo técnico. Por tanto, el objetivo central de cada uno de ellos debe estar en contribuir personalmente a la elevación de ese nivel general. ¿Cómo?, pues razonando que ellos deben competir contra un único rival verdadero: la alta técnica del ajedrez y, por tanto, que sus compañeros de categoría, hoy mal conceptuados como rivales a los que desean ganar como meta principal forman con él un equipo donde deben cooperar todos para que se eleve el nivel técnico colectivo. Cuando así sea, el esfuerzo no estará dirigido a ser el campeón de los que poco saben, sino el campeón o subcampeón que con su nivel pone marcas elevadas a los otros aspirantes, comprometiéndolos con un esfuerzo concreto y perenne, dirigido a aprender y entrenar con mayor aspiración en lo referente a una real fuerza de juego.

PE: Creo haber entendido y coincido plenamente con lo planteado; mi niña ciertamente tiene un bajo nivel a pesar de su buena ubicación nacional y en el pasado nacional selectivo jugó aún por debajo de tal nivel, al igual que las demás participantes del torneo.

Nosotros mismos, al hacerla competir mentalmente en el marco de un bajo nivel, colocamos sus metas a ras del suelo, obligándola a andar ajedrecísticamente a rastras, comprometida con ser la que menos piezas deje en el aire durante las partidas y, por tanto, temiendo que sus rivales hubieran aprendido un poco más que ella y pudieran derrotarla; simplemente hemos encerrado un gigante en una botella estrecha y chica. Lo mismo ocurre con los demás niños y niñas destacados.

E: A partir de mañana reanudaremos la preparación de tu niña junto con los demás de nuestro programa de alto rendimiento, pero ya nunca más orientándolos para derrotar a otros, que de por sí, aún siendo los mejores, tienen muy bajo nivel, sino que buscaremos la dirección de los avanzados en sus categorías en todo el país, para que establezcan comunicación y desaparezcan con ello las reservas y el aislamiento y además, todos ayudaremos para que se desarrollen en teoría y práctica del juego ciencia y estén así en condiciones de dar ayuda personalizada a los demás, bajo la consigna de la técnica como único rival.

Así, nuestros hijos lucharán, enfrentando cada partida con un elevado disfrute lúdico y como positivos retos, donde jugar bien será, en principio, el compromiso contraído con todos los niños de su categoría y con los demás niños ajedrecistas del país.

También debemos divulgar estos razonamientos y los que derivan de ellos, en pos de los necesitados conceptos centrales para el desarrollo del ajedrez infantil y juvenil en todo México.

Comuniquémonos y hagamos diálogo mediante Ajedrez Total, para que se entienda, cada día más, el concepto de ajedrez difundido por el programa Ajedrez Social, dirigido a dar una justa valoración al juego ciencia como:

Un oasis de aprobación común y un marco de coincidencia ciudadana; un lenguaje para propiciar el diálogo y la comunicación; un arte marcial de la mente donde las conciencias, extendidas más allá de los intereses personales, tengan su reino", y que, siendo así, se concrete como un medio de mejoramiento personal y social.

5.
       RETOS PARA LA MEMORIA

Disponer de una buena memoria es muy importante para que una persona pueda realizarse e irradiar felicidad.

Los padres quisiéramos poder hacer algo para garantizar una memoria eficaz en nuestros hijos pero, ¿cómo hacerlo?

Un papá entrenador sabe, por definición, que las facultades humanas se pueden desarrollar por entrenamiento. Sin complejidades teóricas y con procedimientos sencillos, veamos una síntesis de un entrenamiento para desarrollar la memoria en niños ajedrecistas.

Ejercicios de visualización: con la relación entre las casillas del tablero y de las casillas y piezas se plantean ejercicios de visualización con un creciente grado de dificultad.

1.
    Visualizar mentalmente la casilla c4 y sus casillas adyacentes, diferenciando el color de todas.

2.
    Represéntarse mentalmente un tablero con la siguiente posición: B Ta1, Ta8, Ad4, Ad5; N Th1, Th8, Ae4, Ae5.

3.
    Con mayor grado de complejidad, como:

Encontrar mentalmente la secuencia mínima de jugadas que permite intercambiar la posición entre una pareja de caballos blancos colocados en c3 y a3 y otra de caballos negros en a1 y c1. Hacerlo sin salirse del cuadrado que marcan dichas piezas.

Un buen entrenamiento con base en los ejercicios anteriores, podría garantizar la facultad para grabar información por medio de su representación equivalente en imágenes mentales.

Resulta muy importante comprender que se memorizan mejor los grupos de datos que se presentan en forma estructurada.

Ejercicios de estructuración: algunas informaciones tienen la forma de estructuras, o sea, constituyen un conjunto de datos que, ordenados, cobran una forma con significado lógico que puede ser:

a.
      Secuencial: acciones que se suceden en un orden determinado, donde grabar y recordar está ayudado porque cada acción induce la siguiente. Esto resulta fundamental en la enseñanza técnica, donde se necesita desarrollar habilidades  para conductas prácticas de trabajo. El entrenamiento aquí podría consistir en reproducir partidas escritas y memorizar secuencias de jugadas cada vez más largas, hasta hacer una partida completa. Por supuesto que las partidas serán escogidas en función de que transcurran en etapas bien definidas, por ejemplo: comenzó con la apertura X, variante Y; las blancas sacrificaron el peón g y luego doblaron torres en la columna g para rematar al rey negro enrocado, mediante una combinación de desviación y jaque a la descubierta.

b.
      Razonable: cuando mediante el estudio de un ejemplo, hechos particulares se generalizan en reglas, se habrá creado una estructura, que puede ser grabada y recordada aplicando los razonamientos lógicos aprendidos con el ejemplo. Ello constituye uno de los fundamentos memorísticos conocido como proceso inductivo-deductivo, el cual se aplica en toda actividad de aprender y aplicar conocimientos.

Mediante el ajedrez resulta factible entrenar la memorización de estructuras lógicas, tanto secuenciales como razonables, aún en los bajos niveles. Veamos ejemplos:

-
          Cuando se explica el concepto de posición como el resultado de las luchas por el centro, el tiempo y el espacio, para luego pedir que sean aplicados a ejemplos particulares de variantes de aperturas.

-
          Cuando se explican las ventajas enfrentadas en un tipo de juego de ajedrez o las conversiones de ventajas en un segmento de partida que se presenta como modelo técnico.

Al entrenar la memoria mediante el ajedrez, uno de los objetivos centrales es que el niño llegue a sentir disfrute y placer y que sea consciente de sentir cómo su memoria se hace más potente y capaz. Hemos comprobado que cuando eso ocurre, el niño busca en su vida extra-ajedrecística retos para su memoria, los cuales lo conducen por buen camino en su desarrollo mental. Nunca olvide que la realización humana comienza en la mente. Usted, papá entrenador, deberá ahondar, practicar y perfeccionar las ideas aquí expuestas. Recuerde, Ajedrez Social le propone y usted acepta o refuta y contrapropone. Esa es la esencia de nuestro diálogo.

6.
       PAPA COMUNICADOR EFICIENTE

Todo cuanto se propone un papá entrenador habrá de realizarse a través de la comunicación y, por tanto, le resultará necesario conocer y aplicar ciertos principios y conceptos teóricos.

En la comunicación intervienen el que habla y el que escucha y durante la misma se trata sobre un tema determinado: ¿Quién dice?, ¿qué cosa?, ¿por qué canal?, ¿a quién?, ¿con qué efectos?

                            Mensaje       

            Emisor  - Receptor

                            Canal

Lanzar un mensaje implica concebir una determinada información y adoptar medidas para que llegue hasta la persona o personas escogidas. Sólo así la información contenida en el mensaje se convertirá en comunicación.

El mensaje debe ser preparado para que pueda ser comprendido. Tal proceso se conoce como codificación. Resulta necesario definir con precisión qué información deseamos transmitir y darle un orden estructural correcto, luego escoger el canal adecuado o vía por la que habrá de fluir la información hacia su destino. El canal más común es la palabra, ya sea hablada o escrita. Luego entonces habrá que estructurar o codificar secuencias de palabras que habrán de contener la información prevista. Aquí es fundamental tener en cuenta las posibilidades del receptor para interpretar y asimilar las estructuras o código del mensaje que le fue transmitido; esto es, la decodificación.

El éxito de la comunicación reside en que la información llegue a su destino en la forma y contenido previstos. Observe que, con otras palabras, esto ya fue dicho en los dos párrafos anteriores. Es que el buen comunicador debe desarrollar la capacidad de poder decir lo mismo de muchas maneras diferentes, argumentando y sistematizando conclusiones operativas, lo cual se resume en la facultad para redundar.

Mediante las redundancias se eliminan los efectos negativos externos de la comunicación conocidos como ruidos.

El éxito de la comunicación debe ser continuamente comprobado, ya sea de una forma directa o por medio de acciones indirectas. Todo cuanto se haga con tal fin constituye una retroalimentación, traducción del anglicismo Feed-back.

Ajedrez Social plantea que las imágenes mentales del pensamiento se integran mediante un proceso de generalización que conduce a la palabra. Las palabras son elementos del código o repertorio común que existe entre personas que efectúan comunicaciones.

Resulta necesario usar los códigos de comunicación con medios de ejemplificación muy efectivos para así, con un mínimo de palabras, lograr siempre la comunicación. En ello consiste la condensación. Quien escucha las palabras condensadas debe aprender algo a través de ellas, es decir, éstas deben dotar al receptor de ciertos datos, reglas, principios, normas de conducta, criterios de valor, convicciones morales y otros, que constituyen una orientación individual para elevar su calidad de vida.

Es indispensable dejar bien sentado que la comunicación sí pretende influir en la conducta futura de los individuos receptores, pero que ello debe cumplir con una condición de respeto elemental al hombre; debe ocurrir por convicción, ya que las verdades comunicadas sólo serán reales cuando el hombre las haga parte activa de su individualidad, produciéndole realización personal. Se evita así la comunicación deshonesta conocida como manipulación.

En principio, por concepto, un padre ha de ser eficiente comunicador, pues sólo así podrá enfrentar su deber educativo para con sus hijos.

El esfuerzo realizado para alcanzar cada meta suele ser más positivo que la propia consecución de la misma, sólo si existió planeación y rectificación en la práctica de las acciones estratégicas concebidas.

Ninguna meta personal alcanzada determina realización profunda si no continúa hasta transformarse en legado, y todo legado se hace realidad a través de la comunicación de las experiencias.

Lo invitamos, papá entrenador, a ser mejor comunicador haciendo uso de las posibilidades de comparación y ejemplificación del ajedrez. Estamos seguros que, de hacerlo, ciertas acciones intelectuales educativas de la comunicación padre-hijo ya no serán tan inaccesibles y complejas y, por tanto, será más posible que se reconozcan como necesarias y se conviertan en hechos.

7.
       CONCEPTOS SOBRE EDUCACION

Los padres deben participar de forma muy activa en la educación de sus hijos sin estar limitados por la idea de que no dominan la terminología que se aplica en los razonamientos psicopedagógicos.

Un papá entrenador, por su condición de avanzada, necesita de un auxiliar útil. Ya sabemos que lo tiene en el ajedrez pero, para hacer eficiente uso de él en la educación de la personalidad individual de sus hijos, necesita dominar el significado de ciertos términos educativos. Veamos algunos:

La educación comprende la instrucción y la culturización, así como los  sentimientos que se generan en ambos procesos, en los cuales se estructuran las huellas que todo acto educativo deja en la personalidad del alumno.

La instrucción incluye la enseñanza y el entrenamiento. En el primer caso se comunican modelos de conocimiento concretos y en el segundo se pretende el rendimiento creciente en la aplicación de dichos modelos.

En la aplicación de los conocimientos se hace posible la unidad teoría y práctica. Por ello se dice que con tal aplicación se corona la enseñanza y sus influencias en el educando. Importará mucho la eficiencia creciente que se logra por entrenamiento en las aplicaciones, lo cual se mide por la rapidez y calidad de las mismas. Sólo con entrenamiento se puede garantizar el desarrollo de capacidades habilidades y hábitos.

Las capacidades son cualidades de la personalidad que permiten realizar con éxito una actividad determinada.

Las habilidades son capacidades que, al ser sistemáticamente ejercitadas, ya no requieren de un especial control consciente. Por otra parte, cuando se ejerce una habilidad con gran motivación, ésta se convierte en una necesidad y pasa a ser un rasgo de la conducta, convirtiéndose en hábito.

Entendemos por personalidad el conjunto de cualidades internas que interactúan como una unidad, a través de la cual el individuo manifiesta su conducta hacia las condiciones externas.

La ejercitación es la ejecución repetida de una actividad con el objetivo de lograr su progresivo perfeccionamiento como capacidad, para luego convertirla en habilidad y hábito. La ejercitación no responde a una sistemática planificación y control de objetivos ni está regida por los principios científicos del entrenamiento.

Las culturas son las expresiones de diferentes valores espirituales y materiales enriquecidos en su interacción, por lo que tienden a motivar la formación de hábitos definidos.

Los valores son convicciones sobre hechos, situaciones o cosas que se interiorizan y pasan a formar parte de nuestra personalidad después de ser definidos como positivos. Por tal razón, tienden a generar motivación y a convertirse en metas personales.

Los sentimientos contemplan todas las emociones que experimentamos ante nuestras vivencias personales.

Entendemos por vivencia, todos los hechos de la existencia que, con participación consciente o no, se incorporan a la personalidad del sujeto pudiendo dejar huellas profundas o siendo simplemente olvidadas.

Una emoción es una excitación profunda del ánimo y éste es el principio de toda actividad humana.

Ajedrez Social sostiene que, en la educación, el sentimiento debe orientarse hacia motivaciones para alcanzar una posible y poderosa cultura mental, ya que ésta constituye una garantía para concretar la incorporación de los mejores valores de todas las restantes culturas y, además, induce motivaciones para tomar la enseñanza y el entrenamiento en general como un reto para el perfeccionamiento de la personalidad individual. El sentido colectivo y social de la educación estriba en que toda personalidad formada con rasgos positivos requiere, para llegar a la realización, redundar en beneficio de las demás personas que constituyen el entorno humano de nuestra existencia; o sea, simplemente devolver a la vida lo que la vida nos dio.

8.
       EL PAPEL DE LOS PADRES EN EL PERFECCIONAMIENTO EDUCATIVO (I).

Un niño al que se le permite asistir a la escuela puntual y constantemente, con pulcritud en la apariencia personal y lleno de motivaciones en pos del cumplimiento de las normas escolares, al que le acompaña el orgullo de la honestidad de su hogar y de sus progenitores, que dispone de los materiales escolares básicos y no sufre carencias de medios imprescindibles para sus tareas escolares, que crece y se desarrolla en forma saludable en lo físico y en lo mental, que goza del reconocimiento amplio de cuantos se relacionan con él, ese niño es un ideal de familia.

Probablemente él sea una garantía de que sus padres disfruten la sensación de haber cumplido a plenitud su deber de crianza, pero el compromiso de los padres de familia va más allá de lo planteado. Ajedrez Social, el programa que en 1992 se puso oficialmente en marcha en Yucatán con el apoyo del ICY, el Injudey, la SEP y otras dependencias gubernamentales, se siente comprometido a conceptuar con claridad al respecto.

El niño debe ser capacitado para enseñarse a sí mismo. En eso está contenida la corrección más profunda a las imperfecciones del sistema educativo. Claro que no resulta fácil razonar esto con un padre que ya ha logrado la estabilidad al suponer que cumple cien por ciento su deber para con su hijo, debido a que implica un análisis que tiene como punto de partida la aceptación de que a su pequeño le falta una de las garantías fundamentales de realización y que pertenece, principalmente a sus padres, la tarea de garantizarla.

La facultad de poder enseñarnos a nosotros mismos implica la manifestación de un conjunto variado de capacidades, que permiten resolver y canalizar la necesidad de sentir que controlamos los acontecimientos de nuestra propia vida interior ordenada y productiva. Eso es consecuencia directa del ejercicio sistemático del lenguaje interno que evidencia haber llegado a la sensibilidad sobre los tonos mentales con sus variadas escalas, según los procesos mentales que dan lugar a cada actividad intelectual.

Sólo a partir de esa vida interior desarrollada se hace habitual la introspección y, con ella, la selección y clasificación de nuestra experiencias, que de esta manera dan curso a los modelos de nuestro conocimiento generando criterios y decisiones.

Sin lugar a dudas, estamos tratando sobre las garantías para que un individuo conforme de modo consciente su propio destino, sin ninguna manifestación de impotencia, lo cual es de decisiva influencia socializante, ya que ese individuo se sentirá apto, comprometido y deseoso de ayudar a la realización personal de todos sus con ciudadanos.

Los estados creativos no se implantan en el niño, puesto que son inherentes a su naturaleza misma, así que sólo hemos de propiciarlos de manera que generen esa sensación de individualidad tan fundamental para desarrollar una sana conciencia social. La sensación de esa total realidad que es la individualidad, dará cabida a que durante la educación ésta sea respetada, no diciéndole al niño lo que tiene que pensar, sino cómo pensar, no lo que tiene que aprender, sino cómo aprender.

No se le ha de insistir en que recuerde determinadas cosas, sino en que desarrolle la capacidad de recordar con eficiencia. No se habrá de invertir tanto tiempo para que aprenda la solución de numerosos problemas, porque él ha de participar en conformar su propia vida y para ello lo que requiere es "poseer las facultades para la solución acertada de problemas en general".

9.
       EL PAPEL DE LOS PADRES EN EL PERFECCIONAMIENTO EDUCATIVO (II).

Ajedrez Social considera que el ajedrez en las escuelas debe ser un instrumento adecuado para desarrollar la sensación de individualidad en el niño.

La asignatura Ajedrez, para que dé un ejemplo de respeto a la formación consciente de la personalidad individual de los niños y para que evidencie manifestaciones genuinas de perfeccionamiento educativo, ha de cumplir con ciertos requisitos:

1.
       Estructuración: Los conocimientos tratados hoy deben apoyarse en otros impartidos anteriormente y han de constituirse en bases para la futura apropiación de otros nuevos, pero entiéndase que esto no sólo ha de ser realidad en el programa del profesor y en sus explicaciones, sino que es imprescindible que el niño lo interiorice y sea conminado a buscar en su lenguaje interno la descripción de esa secuencia. Insistimos en que lo más importante es la huella general que deja el contacto con el conocimiento, por ser fundamental en la formación de las capacidades y consideramos una gran mediatización del compromiso educativo la priorización extrema en las actividades escolares en pos de cumplir las metas inmediatas que marcan los programas de las diferentes asignaturas y cursos.

2.
       Dominio de los principios fundamentales pedagógicos por parte del estudiante: El conocimiento ajedrecístico impartido en función de la formación de capacidades en general, necesita una participación de nuevo tipo por parte del estudiante, en cuanto a su papel en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El alumno ha de conocer con claridad los objetivos en sus actividades docentes, viendo en ellos su relación ascendente con otros más generales que le dieron origen y su relación descendente con los que derivan de ellos. Siendo así, su lenguaje interno ejercita la estructuración y define con claridad el tipo y forma de la actividad mental que ha de realizar al ponerse en contacto con los conocimientos.

El estudiante ha de captar la diferencia entre una información y una explicación por parte del emisor (maestro) y diferenciar también que, en el primer caso, habrá una aceptación casi pasiva de lo planteado, pero en las explicaciones, la verdad de lo planteado por el maestro sólo será realidad cuando la actividad de confrontación interna con su pensamiento lógico lo acepte como tal.

El niño ha de identificar en forma rápida lo que son instrucciones y estar preparado teóricamente para aplicar, en la práctica, la regla pedagógica siguiente:

"Ordenar las informaciones para darle un lugar exacto dentro de las explicaciones, de manera que la secuencia de operaciones (fundamental en una instrucción) quede definida con claridad"
.

Es vital que comprenda con claridad cuándo se le está conminando a una búsqueda y en qué consiste ésta, o sea, qué información se le brinda y cuál se le pide encontrar.

Es necesario conocer los rudimentos de la teoría del conocimiento. Sólo a partir de ellos el estudiante puede enfrentarse con eficiencia al aprendizaje:

-
          Conocer que en el aprendizaje de un modelo del conocimiento no basta con comprender la conclusión o juicio que lo define, sino que también se requiere asimilar los elementos que conforman dicho modelo, encontrando diferencias entre lo que es esencial y no esencial, para llegar a generalizaciones.

-
          Comprender la diferencia entre una aplicación simple y una aplicación con variantes de modelos de conocimientos y ver en esas aplicaciones el marco apropiado para desarrollar la lógica del pensamiento.

-
          Saber que la más completa y profunda aplicación del conocimiento lo constituye la integración creativa, donde se elaboran, a nivel de lenguaje interno, modelos no aprendidos para resolver situaciones inciertas y originales, partiendo, claro está, de elementos de otros modelos que sí han sido aprendidos y saber que en este tipo de aplicaciones del conocimiento se desarrolla la componente intuitiva del pensamiento.

Un niño que siente su individualidad y con sensación de tono mental la ejerce para dar curso a su intelectualidad creativa es, con garantías, un futuro adulto de gran calidad humana, capacitado para elevados sentimientos de patriotismo y para sentirse parte activa del Universo, así como instrumento consciente para con la obra de la vida.

Este niño sí habrá de ser un ideal de la familia y la sociedad. Por tanto, crear las condiciones para hacerlo realidad debe ser tema de común aprobación.

Ajedrez Social incluye en su organigrama un consejo de padres que tiene como objetivo fundamental luchar por el ideal del niño que hemos descrito, mediante el eficaz instrumento que es el ajedrez escolar, brillante punta de lanza del perfeccionamiento educativo.

10.
   DEJEMOS QUE EL NIÑO SEA NIÑO, PERO SIN OLVIDAR QUE SU FUTURO ES SER ADULTO.

"El padre sabio es aquel que se da cuenta de que sus hijos tienen su propia serie de identidades y que algunas veces éstas difieren de las de papá y mamá. Y el mismo padre sabio tiene que conciliar ambas" (Kayhyn Whitfill, presidenta de la Asociación Nacional de Padres de Familia de EE.UU.)

Vibra de forma especial el niño con su sensibilidad virginal que le abre una comunicación especial con las músicas eternas de la vida. Su imaginación le permite conformar sueños que toman formas lúdicas (juegos) determinando una conducta de libertad, realización y felicidad.

Algunos piensan que el mundo irreal de fantasías es un derecho del niño, pero que necesariamente debe atentarse contra él para formarlo apto para la vida social y ciudadana que como adulto habrá de enfrentar; en fin, que debe prepararse desde edades tempranas para ser capaz y eficiente, ya que sólo así se convertirá en un futuro adulto de éxitos y un ciudadano útil.

Otros, inspirados en la ternura y sintiendo que en su propia vida son crudos e hirientes los sacrificios que le demandan la adaptación social y sus necesidades propias de eficiencia, opinan que la niñez es esa etapa linda que no volverá jamás y que, por tanto, deberán hacer todo lo posible por que sus hijos la vivan a plenitud, sin preocuparse mayormente por las duras pruebas que deberán enfrentar cuando lleguen a adultos.

Hemos expresado con ligeros argumentos dos posturas opuestas y extremas. Recordemos que en la vida, la capacidad de razonar, ensayar y corregir, unida a la voluntad de esforzarnos, debe actuar sobre las posturas extremas para encontrar una media eficaz, lo cual es un gran ejercicio creativo que supera con mucho el facilismo de adoptar a priori, como correcta, alguna de esas posturas extremas, la cual siempre tendrá una estructura rígida y dogmática.

Ajedrez Social opina que el gran reto de la pedagogía consiste en poner todos sus medios de acción en función de conciliar la realización infantil con la preparación para la vida de adulto y que ello se logrará introduciendo, como formas agradables, retos de adultos suavizados por el concepto de no compromiso con los resultados, pero sí con el nivel de esfuerzo que ellos mismos se propongan realizar.

Cuidado perenne habrán de tener los adultos convertidos en examinadores, de no evaluar al niño por sus logros sino por el cumplimiento del nivel accesible de esfuerzo que se propusieron de acuerdo con su grado de motivación. Las metas generalmente son fijadas por los adultos, no pertenecen al mundo de los niños y por ello generan tensión y violentan innecesariamente la vida infantil, dando paso a una frustración que es la base de futuros complejos e inadaptaciones. Habrán de motivarse retos porque con ellos sí se moviliza y educa el potencial del niño, se garantiza el disfrute del ensayo y la corrección, se garantiza el éxito que está en la realización del esfuerzo accesible y, por tanto, se prepara al niño para la vida sin atentar contra su felicidad necesaria.

El ajedrez en los niños puede y debe cambiar las tensiones de las metas competitivas, que deforman su desarrollo seguro hacia la maestría y atentan contra la niñez necesaria por los retos enfocados a la técnica del juego, que conducen, por añadidura, a la formación natural de la base y madre de todas las culturas, o sea, la cultura mental. El papel de los adultos será conformar y perfeccionar una didáctica ajedrecística que permita a los niños disfrutar las sucesivas etapas de asimilación de la técnica ajedrecística, ajustándolas con las etapas del desarrollo de su pensamiento.

"Un buen idealista es aquel que se traza metas cuando culmina su deber, pero dándoles la forma de retos donde la ternura de la infancia vivida, retenida y floreciente en su corazón, le permite amar el esfuerzo que hace, evidenciando realización y felicidad durante lo realizado y feliz en la acción de hacer que las cosas buenas pasen".