Una alternativa para enseñar ajedrez: el profesor de ajedrez como docente mediador.

Considero que el perfil del profesor de ajedrez debe consolidarse como el mediador del proceso de enseñanza y aprendizaje del juego ciencia.

Es muy importante en este procedimiento didáctico la actitud que asumamos; de ella dependerá gran parte de nuestra programación metodológica y el éxito de nuestros objetivos.

En estas épocas de acelerados cambios estructurales en el sistema educativo Argentino; debemos apostar una vez más a la profesionalización e identidad de los profesores de ajedrez, aún no creada. ¿Qué hacer para constituirla?

Siempre la investigación pedagógica sobre nuestra práctica áulica y sobre nuestra experiencia docente nos ayudará a planificar mejor nuestra tarea, sin embargo, es esto suficiente para ejercerla con total idoneidad. Considero que no.

Entonces, sumemos aliados a nuestra formación profesional. La capacitación y el perfeccionamiento pueden brindarnos algunas de las respuestas a las tantas inquietudes que nos plantean los educandos ajedrecistas en nuestras clases.

Sepamos que sin vocación, actitud y pasión, no hay discusión pedagógica posible. Atrás de ella, quedan los conocimientos técnicos que tengamos sobre el juego o la fuerza ajedrecística que poseemos. Es necesario definir nuestra identidad profesional, si no lo hacemos, jamás tendremos educadores, a lo sumo, instructores asalariados.

Es desde esta visión pedagógica que nos separan diferencias esenciales en lo actitudinal como en lo profesional con todos aquellos que suponen que porque son jugadores de ajedrez o tienen un buen nivel técnico, también son idóneos para la enseñanza.

Si poblamos las clases solamente con instructores asalariados, seguramente perderemos la meta de lograr la profesionalización docente que tanto necesitamos para asegurarnos la igualdad de condiciones y de talentos con los demás educadores.

En cambio, si el postulante a mediador aspira a ejercer su rol como educador, ganaremos la carrera hacia la identidad profesional que nos homologue definitivamente como docentes.

Para sostener este planteo, citaré a Gastón Mialaret que afirma: "la pedagogía no puede reducirse al estudio limitado de algunos procedimientos prácticos. El educador no es un robot, un simple operario de la pedagogía. Debe conocer las razones del empleo de tal o cual método pedagógico, los factores que intervienen en la aplicación de una técnica determinada y ser capaz de asegurar la coherencia de su acción educativa" (1)

Por eso debemos pensar en el profesor de ajedrez como un mediador e investigador que apoyándose en la investigación-acción sea capaz de interrelacionar la práctica con la teoría. Pueda configurar la secuencia de indagar la teoría, llevándola a la experimentación del aula y así reflexionar sobre esa práctica; reajustándola, innovándola y modificándola para regresar nuevamente a la teoría que la sustenta y pueda de esta manera, fundamentarla en una programación didáctica que le permita alcanzar lo planificado.

La enseñanza del ajedrez podrá convertirse en un aprendizaje significativo en la medida que logremos que la práctica y la teoría sean las dos caras pedagógicas de una misma moneda. La una depende de la otra, mutilarla sería abortar la integración del acto pedagógico.

El profesor de ajedrez, como mediador, deberá meditar acerca "del qué, el cuándo y el cómo enseñar y evaluar" para comprender porqué ciertas prescripciones y recomendaciones didascálicas alcanzan el éxito y otras no.

Estimados colegas, investiguemos sobre nuestra labor docente para encontrar la mejor metodología para la enseñanza del ajedrez.

(1) Gastón Mialaret, La formación del docente, Huemul, Buenos Aires, 1986.

Alejandro Rubén MORETTI. (Buenos Aires)
Licenciado en Ciencias de la Educación
*Profesor de Ajedrez de la Escuela Municipal de Vicente López "Fray Ruy López de Segura"
*Profesor. Instancias Complementarias Alternativas. Secretaría de Educación Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Alejandro Moretti fue alumno del profesor Laplaza desde los 8 años, en el Círculo de Ajedrez de Villa Martelli. Campeón metropolitano y primer tablero del equipo infantil campeón de 1975. Su evolución hacia la cátedra y el aula fue paralela a su actuación como profesor en el ajedrez. Nos acompañó durante toda su formación en el Chubut, junto a mi esposa, titular, por esos años, de la Comisión Curricular de la Provincia del Chubut, entre otros cargos docentes en el Ministerio de Educación. Su amistad por siempre quedó plasmada en ser elegido por nuestra familia como padrino de mi hijo Octavio. Es un placer compartir esta sección con sus estudios y realizaciones no sólo en el ajedrez. J.L.

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