Aprender y olvidar
( por Mihai Suba)
Empezaré parafraseando la pregunta
de introducción al libro "Problemas de la Filosofía" del gran
científico, y bien aficionado al ajedrez, Bertrand Russell.
¿Hay algún conocimiento de ajedrez
que sea tan cierto que ningún jugador razonable pueda dudar?
Esa cuestión es de las mas difíciles
que se pueden preguntar. Contestar, pero no de manera descuidada y
dogmática, como en la vida ordinaria, o incluso en la mayoría de los libros,
es tarea difícil. La respuesta tiene que
ser critica, .después de explorar
todo el enredo que nos provoca, y después de darnos cuenta de la
vaguedad y confusión que subrayan nuestras ideas ordinarias sobre el
tablero.
En el juego o enseñanza de cada día
suponemos de demasiadas cosas que, al escrutinio más cercano,
conllevan tantas contradicciones que solo un esfuerzo mental serio nos permite
saber que es lo que podemos opinar. Cuando se trata de lo que
transmitimos a otros, es preciso más cuidado y responsabilidad todavía.
Incluso la experiencia personal, que
sin duda debería servirnos para derivar algún conocimiento, es muy
posible que nos sirva cosas desde subjetivas hasta erróneas. Preguntar
por ejemplo a Kasparov sobre la India de Rey, que tantos éxitos le
proporcionó , y os dirá la maravillosa que es esta defensa, cuando en
realidad, el motivo de su éxito con la India de Rey está en una preparación casi
exhaustiva, en su mejor entender de las posiciones resultantes y en su
mayor habilidad táctica. En su carrera Garry abordó muchas aperturas y
variantes de dudosa construcción estratégica, les sacó todo el zumo,
luego, cuando la gente se había enterrado como combatirlas, les
abandonó. Detrás suya hay cohortes de jugadores defraudados que se
preguntan porque pierden cuando juegan
«como Kasparov».
Dependiendo de la edad a la que
aprendemos el ajedrez, de nuestra pasión, más o menos sin limites,
para el juego y sobre todo del entorno ajedrecístico donde damos los primeros
y los siguientes pasos hacía el
dominio del juego, en nuestros ojos
se filtran muchos instantáneos de posiciones. A nuestros oídos llegan
muchas palabras de ajedrez, consideraciones y sentencias que
pasan al nivel del involuntario y luego influyen nuestra reacción en el
tablero, es decir nuestra manifestación inintencional.
Ya habéis acertado a que me refiero
- a lo que algunos llaman intuición ajedrecística, otros ^llaman
talento, otros llaman reflejo, etc. En una palabra es erudición pasada al subconsciente.
Escuchad que dicen Alejandro Beliavsky y Adrián
Mikhalchishin en el libro "Los secretos de la intuición ajedrecística":
«La intuición es entral en todas las decisiones que tomamos en ajedrez; entender su
papel vital es imprescindible para mejorar el juego. Los jugadores que
intentan calcularlo todo están condenados a perder contra aquellos
que utilizan armónicamente sus habilidades lógicas y su intuición.»
La intención de los autores es de ofrecer prototipos de posiciones
donde tenemos que contar más con la intuición y otros donde hay que ser
más analítico.
Me parece que se oyen protestas,
¿Qué? ¿Usted no está convencido que la mayoría de las cosas que hacemos
en el tablero y en la vida son inintencionales? ¿Usted qué piensa
cuando va en bicicleta? Usted no piensa nada, solo está pedaleando.
Si intenta escuchar mis consejos sobre como pedalear, girarlo frenar,
mientras pedalea, usted puede acabar cayéndose con la bicicleta.
En una serie anglo-americana para niños, el detective Freddie estaba
consultado por un "ciempiés por haber perdido la sincronización de sus no
se cuantos pies. La respuesta fue «ni mirarlos ni pensar en ello» es decir
dejar la sabiduría natural del cuerpo que se encargue de ello. Otro
ejemplo de proceso que nos pasa cada día y no es un producto de la voluntad
es el sueño. ¿O es que usted no
duerme? No, no aquí. Ya lo se que lo
mejor que se puede hacer durante una conferencia es dormirse. Solo
«el enemigo de clase no duerme», según Lenin.
Total que muchas cosas están dentro
de nosotros y no las podemos controlar bien. ¡Ojala! podíamos
rebobinar toda la información acumulada por .el subconsciente y hacer las
correcciones oportunas. El conocimiento que llamamos del tipo
«procedural» como, por ejemplo, el necesario para dar mate con dos
torres, con entrega de alfil en «h7», ir en bicicleta, conducir un coche o nadar
parece que está allí en lo suyo. No vamos a insistir porque los
procedimientos se comprueban fácilmente si funcionan
bien o no.
Pero hay otro tipo de conocimiento,
el «declarativo», que además de ser mucho más frecuente y menos comprobable, se pega también en el
subconsciente. Aquí está el
problema. ¿Como se llama usted? Aunque soy
GM, no podía calcular su nombre. Me
lo tiene que decir usted. Puede que es una información falsa si yo
entendí mal o usted me mintió, pero yo no tengo más remedio que creérmelo.
Esta información pasará a mi subconsciente, asociada con su
aspecto. Si le veo jugando, puedo añadir más a esta información incierta, por
ejemplo: «x» es un buen jugador. O no, según me parece. Este juicio, a
base de poca prueba, añadiría a mi conocimiento más in certitud
todavía.
Vamos a bajar ahora desde los cielos
de la filosofía a lo más terrestre, práctico e inmediato que nos
interesa, al lenguaje ajedrecístico de cada día. Este es él que nos está
proporcionando los milpiés de nuestra sabiduría ajedrecística y de
nuestros desencantos. Al analizar un lenguaje evitando contradicciones, nos
tenemos que situar fuera de él según demostró el mismo Bertrand Russel.
Suponemos que la siguiente discusión transcurre en un
«meta-lenguaje ajedrecístico». Nada más bajar de los cíelos hay que subir otra
vez. En ese «meta-lenguaje» el sentido de cada palabra o expresión se parece
al lenguaje ajedrecístico ordinario, pero no tanto.
A ver las reglas que aprenden los
novatos en ajedrez sobre el manejo de la apertura:
Salir siempre con el peón rey o
dama.
¡Me parece bien aunque yo no lo hago
„
Colocar las piezas para que actúen
hacía el centro.
¡Estupendo!.
Sacar los caballos antes que los
alfiles.
¡Hmmm!
Enrocar cuanto antes. ¿Hmmm?
Luego se sigue con algo peor, un
adoctrinamiento del tipo «NENE CACA»:
NO mover una pieza más de una vez.
(¿Qué tal la Española, o peor todavía la Defensa Alekhine?)
NO mover más de uno o dos peones. (Y
contra India de Rey ¿qué?)
NO perder el tiempo con ataques sin
fondo, tipo «mate pastor». (Entonces la jugada de Botvinnik en una
variante de la Inglesa - Ataque Panov es errónea.)
NO dejar casillas débiles que el
otro puede dominar u ocupar con sus piezas. (¿Sveshnikov?)
NO cambiar un alfil! por un caballo
(Nimzoindia),
NO crearse debilidades que puedan
servir de marco de ataque. Ésa última a lo mejor quiere decir que no movamos ningún peón.
¿Es jugar al ajedrez muy distinto de
lo de ir en bicicleta? Si ralentizas y tomas tu tiempo para «pensar en
ello» ¿acabarás jugando mejor o cayéndote con la bicicleta?
Vamos a ver como jugamos al ajedrez,
al menos así lo veo yo y muchos más.
Introspección: Inspiro y expiro.
Pongo en marcha el hipnótico péndulo con un movimiento firme. Dejo las
volutas de círculos concéntricos de mi concentración a apaciguarse en mi
mente. Absorbo la posición y la
posición me absorbe a mi. Me gasto
una broma interiormente para arrancar mi adrenalina ajedrecística
y para desarmar al oponente. Estoy mirando el tablero y veo la posición
en cuanto mejor me permite mi imaginación
visual. La «inintencionalidad» toma
el mando mientras yo estoy marcando la posición. Para marcar la
posición estoy empleando todo lo que puedo ver y todo el ajedrez que
conozco. Hago notas mentales o me acuerdo otras notas mentales hechas
con anterioridad. Durante la partida, mi mente esta en dos
modalidades mayores, llamémoslas
«reacionando» y «oteando». Si estoy
en forma, mi temporizáción es correcta. Si mi temporizáción es
correcta, el ritmo de «oteando, reaccionando, oteando, reaccionando
y oteando» encajan perfectamente en las ranuras de las dichas volutas
de círculos concéntricos de mi concentración. Entonces me encuentro
en la "zona ajedrez". "Zona
ajedrez" es un estado
«inintencional» de atención y energía enfocados de tal forma para aumentar el
rendimiento ajedrecístico. Es un estado óptimo para discurrir ajedrez. En la
«zona ajedrez» todas las funciones no esenciales de mi cuerpo se apagan.
Pierdo la cuenta sobre la mayoría de las variables de entorno. Mi mente
ejerce ciertas cosas cuando está reaccionando» y otras parecidas pero
distintas cuando está «oteando».
En la modalidad «de reacción» estoy
absorbiendo la posición del tablero, estoy calculando variantes, estoy
evaluando posiciones, estoy tomando y recordando mis notas mentales y
solo la «inintencionalidad» decide
cuando hacer que y hasta que punto.
Estoy en la modalidad «de reacción» más bien
cuando me toca jugar.
En la modalidad «de otear» me estoy
situando en la atalaya del juego, estoy fantaseando sobre futuras
posiciones o fases de la partida, percibo cosas que no había visto o no me
había acordado en la modalidad anterior , repaso a vista de pájaro
algunos cálculos y evaluaciones de unas posiciones que todavía no están
en el tablero pero situadas en mi tercer ojo, junto a las notas
mentales. Estoy en la modalidad «de otear» más bien cuando le toca jugar a mi
oponente.
¿Saben donde quiero llegar? A que
los dogmas y las reglas de la doctrina «NENE CACA» solo se pueden
contemplar en la modalidad «de otear».
En la modalidad «de reacción» solo
se puede jugar con la posición y contra la última jugada del
contrincante. Nada de prejuicios. Solo hay que encontrar una jugada correcta. O
puede que haya combinaciones.
Aquí está una larga lista de los
prejuicios que nos pueden obturar la vista:
• El valor relativo de las piezas 1,
3, 3, 5, 9 puntos introduce un criterio materialista cuya opacidad
no nos deja ver combinaciones brillantes. Hay que matizar que es
un valor ORIENTATIVO y que puede cambiarse mucho según la
configuración. Acordar que el objetivo del juego es hacer jaque
mate, no amontonar material de ventaja. Hay que describir la
ventaja mínima de final para poder ganar (una torre o alfil + caballo)
y también dar ejemplos de celadas típicas donde la caza de material
lleva al cazador hacia el desastre.
• La ventaja de la pareja de
alfiles. Hay que matizar que se trata de posiciones abiertas y, al ser
posible, con estructuras de peones asimétricas.
• La ventaja del alfil contra
caballo en final. Hay que dar ejemplos y contraejemplos (estructuras con
muchos peones y bloqueo, con . peones doblados o con huecos)
donde el caballo supera claramente al alfil. También hay que matizar
que el alfil conjuga mejor con la torre y el caballo con la dama.
f
• La ventaja de la mayoría en el ala
de dama. Es un error decir esto.
Decir la ventaja de la calidad es
algo correcto, aunque en muchas posiciones no se confirma que una
torre sea superior o ni siquiera igual a un caballo o un alfil. Es
una verdad estadística. Lo de la mayoría es una mentira estadística.
Es una mentira incluso para muchos finales.
Esta en conflicto directo con
algunos principios estratégicos (menos islas de peones, ataque de la
menoría, etc.) En el medio juego una mayoría central
es mucho más importante (Alekhine) y hasta en varios
finales. En las aperturas semiabiertas modernas el negro persigue la
estructura 4-2 contra 3-3. (Francesa, Caro-Kann, Siciliana Alapin, Dragón
e incluso líneas de la Najdorf o Scheveningen. Esto se corresponde al
principio de Nimzovich: «Una mayoría es en tanto más valiosa en
cuanto tiene más peones.» En la Grünfeid incluso se entrega un peón
para conseguir una potente , -mayoría central (la variante Tbi). Estoy
harto de ver la partida, Marshall - Capablanca que sale en
todos los manuales junto con la lamentable defensa de Marshall. (La
23a partida del match, Nueva York 1909). La mayoría en el ala de
dama puede constituir una ventaja solo en finales muy
sencillos (como los de peones). Creo que lo correcto sería decir «La
ventaja de la mayoría central» y
matizar los ejemplos que se dan de
costumbre como excepciones.
Consejos, contra el dogmatismo -
como reemplazar, borrar, olvidar, atenuar ciertos conocimientos
incompletos o erróneos del subconsciente Pocas soluciones se pueden dar para
esto. Ya hemos dicho que no se
puede rebobinar el pasado para
borrar la información mala. El tiempo y la experiencia la atenuarán. Mirar
posiciones, problemas y combinaciones y preguntarse porque
hay dificultad en solucionarlos.
Concienciando un problema ayuda
mucho en solucionarla. Por ejemplo, mucho antes de ser un jugador
conocido, yo jugaba partidas amistosas en un parque. Siempre me quedaba mal
con las negras en una cierta
variante de «Los dos caballos». Lo
que me acordaba perfectamente era que jugaba una línea teórica. Al
mirar el libro se aclaro todo, era una línea teórica mala. Es un ejemplo de
información incompleta. Entendí el peligro de aprender cosas por
encima. Repetí muchas veces haciendo la jugada buena: «Ésta es la línea
buena, la otra es mala». Jamás volví a jugar dicha línea. Sin embargo
algunos rasgos de lo que ingerimos alguna vez se quedaran para siempre. Saber
aprender es imprescindible. Sobre esto hay un montón de información.
Saber olvidar, igual que en la vida, es un gran misterio.
Ejemplos:
|
(1) Bronstein - Botvinik |
(2) NN - Suba |
(3) Epishin - Suba |
Qué rasgos (sea calidades o defectos
humanos) son característicos o incluso típicos a
los jugadores de ajedrez y en que proporción, según el nivel de juego.
Aquí está el resultado de una
encuesta realizada a más de 1.500 jugadores, de los cuales unos 80
tienen el ELO mayor de 2400.
A la pregunta «¿Es inteligente?»
(las respuestas son en tanto por ciento)
• sub. 1600: 52 - 27/ (muy inteligente)
• 1600-1900: 60 – 27
• 1900-2100: 59 – 29
• 2100-2400: 55 – 35
• más de 2400: 51 – 35
¿Puede aprender cosas nuevas fácilmente, si quiere?
• 86
• 89
• 87
• 89
• 94
Ser mente abierta es bastante, muy importante:
• 32-55
• 33-56
• 35-53
• 29-63
• 41-45
Memoria regular, buena
• 49-42
• 46-44
• 43-51
• 33-61
• 40-56
Si es importante estudiar estrategia (poco, importante, muy importante)
• 31, 38, 24
• más de 2400 16, 35, 48
Conclusiones: Ampliar la memoria
Aprender al nivel subconsciente. Mantener una mente
abierta.
¿Hace caso a las partidas perdidas para mejorar?
• 72-84
Voluntad de ganar (importante, muy importante)
• 38-17
• 35-44
Concentración (importante, muy importante)
• 65-23
• 47-42
¿Que persigue? (algún golpe táctico, ventajas posiciónales, solo jugar la posición)
• sub: 42,40,18
• más: 26,35,39
Conclusiones: Flexibilidad, saber
cuando hacer las cosas. El ajedrez es un problema de temporizáción.
(Fischer).
La elasticidad es una de las
cualidades mas importantes para un jugador de ajedrez. (Alekhine)
En el primer lugar viene la comprensión
posicíonal
En el segundo - el reconocimiento de
modelos (entender patrones, cosas típicas no modelos de
pasarela).La táctica viene en el tercer lugar.
Estudiar finales (muy importante)
• 31-50%
Si te gusta una jugada, puede ser por (intuición, cálculo minucioso,
reconocimiento de modelos)
• 39, 47
• 35, 25
• 26, 28
¿Si encontrar la mejor jugada es muy
importante?
• 33, 26
¿Es fuerte?
• 22-63
¿Si la energía es muy importante?
• 30-65
Tener ídolos es importante:
18, 28, 30, 26, 22
Espero que los resultados de esa
encuesta sirvan criterios para enseñar según el nivel de los
cursantes. Sobre los criterios de edad os diré más o menos lo que
recomienda la pedagogía moderna española. Hay que tener en
cuenta que los buenos en ajedrez son más prodigios que el
nivel general, con ellos podemos bajar en un año o dos el tipo de
enseñanza.
6-8 años aceptan conocimientos
empíricos pueden aprender modelos y procedimientos que no sean
muy complejos. Su memoria es una esponja. Enseñar aperturas
simples, finales y combinaciones.
Evitar dogmas y principios
estratégicos que no tengan base concreta (como la regla del cuadro o
la cuenta de las islas de peones).
9-11 años aceptan principios lógicos
y conocimientos abstractos. Se tiene que insistir en
el planteo, la conexión entre apertura y medio juego, el paso al
final. Se pueden utilizar las dogmas como base de referencia y con
las menciones que hice. Se insistirá en el desarrollo
harmónico, la concentración sobre el centro, el ataque de la
menoría, etc. Se puede empezar una clasificación de las
combinaciones (por tema, motivo, etc.)
12-14 años se desarrolla el sentido
de competición que se puede utilizar como motivación para un
estudio serio. Se insistirá en la preparación de la partida, la
técnica de la realización de una ventaja y otras cosas que convergen
en conseguir la victoria. Se puede profundizar en la
estrategia, en como abordar varias situaciones que pueden
ocurrir, como el ataque o la defensa,
tanto técnicamente como psicológicamente.
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Vera (Cuba) "Preparación de las aperturas",
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Ubilava (Rusia) "La estrategia, el cálculo y el método de Sócrates en
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Laplaza (Argentina) " Los rasgos germinales del ajedrez infantil y el
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