PONENCIA
CONGRESO DE MENORCA
LOS RASGOS GERMINALES DEL
AJEDREZ INFANTIL Y EL DESARROLLO DE HABILIDADES INTELECTUALES
PROFESOR Jorge Laplaza
(Argentina)
Introducción a las habilidades intelectuales
¿Qué es el nivel GERMINAL en el aprendizaje del ajedrez? Se trata de una incipiente habilidad en estado anterior a su formación o manifestación posible de pronosticar que dará lugar a determinada condición evolutiva perteneciente a una forma de inteligencia o una condición elevada en el ajedrez. Lo que tratamos aquí son las formas en que se manifiestan los niños cuando aprenden ajedrez y cómo el profesor toma conocimiento de esta posibilidad para que llegue a su plena formación.
Desde el primer momento del aprendizaje elemental los profesores estamos acostumbrados a buscar., no sólo un campeón., sino el máximo rendimiento de un alumno pensando en sus máximos potenciales de intelectualidad. Entre las dos opciones, cuando estamos en el club. Priorizamos lo competitivo y cuando estamos en la escuela lo formativo)de los réditos que el juego deja en el alumno. Desde todo punto de vista lo hacemos reconociendo trayectorias de trabajo persistente y otras habilidades o conductas que vamos a fortalecer. El Campeón será una comprobación de lo que queremos alcanzar, y no solo el deseo de triunfo porque sí, ni mucho menos con la idea despreciativa que se tiene en toda formación vulgar que lo limita por muchas razones (que el chico no sufra, por ejemplo)
El nivel GERMINAL lo podemos rastrear desde distintos planos de
actividades que convocan a habilidades específicas de la formación del
individuo pensante y resolvedor de problemas en general. Cada chico que se mete
en el tema desde la primera clase tiene una forma de expresar sus nuevos
alcances, sus nuevas visiones y mucho
tiene que ver lo que se le dice desde un primer momento en que llega a la
escuela: les decimos “Lo único prohibido es decir “NO SÉ o NO ME SALE o NO
PUEDO” pues con esa disculpa premeditada lo que el chico expresará se le quitan
los límites y la libertad de confiar en su propia idea y no solamente en la que
le dice el profesor. Se admite, pues, el error y esta es la premisa
fundamental: el chico que aprende lo hace si se tiene confianza en sus propias
capacidades, convicción y seguridad y elimina de su cabeza el temor a
equivocarse porque haremos del error una instancia propia del auto-aprendizaje
Sólo de esta manera, el error será parte indubitable de su formación. Entonces
las formas que se usan en la clase y el tipo especial que se consigue dar a las
mismas difieren de lo normal. Germinan
en el alumno las condiciones fértiles del campo virgen para nuevas habilidades.
La programación y planificación de la
clase puede diseñarse a través de preguntas
a las que la mayoría de las veces se les pide respuestas aun antes de
haber visto el tema. Todo es nuevo pero sin miedo intentamos resolver y ello
hace a que el chico tenga gérmen de
formas mejores de elaboración de sus
dificultades y soluciones, Empieza a darse cuenta de que el error, si es
didáctico, puede formar parte de su
aprendizaje, que puede equivocarse
didácticamente, Si algunos son genios desde temprana edad eso no es lo
común y tanto principiantes como avanzados adoptan ese criterio para todas sus
cosas.
El ajedrez es en sí mismo una tarea constante de trabajo en busca de soluciones a problemas que se plantean a cada jugada. O sea que el chico que soluciona o toma decisiones que después los resultados verificarán ha hecho en promedio, jugando nada más que diez partidas diarias a 40 jugadas por cada una. Será una ejercitación de 584000 decisiones en cuatro años desde los 7 a los 11. Medio millón de jugadas que cada una es un ejercicio de toma de decisión de resolución de problemas en su vida infantil nada más. Que además puede medir y comprobar su validez inmediatamente por el resultado de la partida o A TRAVÉS DE UN PROFESOR. que le sirva de mediador y de puente en el propio entendimiento del aprendiz
Estos Datos no son despreciables pues no tenemos para fines educativos una acción similar en densidad y creo que sólo esto bastaría para la inclusión del ajedrez como disciplina formativa de valor. Más cuando los sistemas educativos priorizan especialmente la información, la acumulación de datos, su retención memórica, frente a una adecuada instrucción sobre las formas de procesar datos e información que luego veremos es fácil de lograr en el ámbito ajedrecístico. Esta retención de información es, por lo general, empobrecida y frágil, en su almacenamiento y al ajedrecista que se lo prepara para la competencia deportiva por medio de sistemas codificados se le aparece como otro gran aporte de habilidad pero debe hacerse en forma organizada y apreciable en la manera de evocar y recurrir a la creatividad específica del juego cuando se desea emplear.
Esta capacidad de
codificación es alentada desde los primeros pasos en un aprendizaje lector de
jugadas y posiciones que por su codificación sirve para el estudio pero más, es
un gérmen de distintas evoluciones
futuras en el ámbito matemático – lógico.
Pero en el ajedrez la codificación simbólica viene estructurada
con argumentos de una solidez teórica que poco a poco va insertándose en las
formas de juego, (por ejemplo con las formas de registro de las jugadas, la
codificación de las aperturas en la teoría, los cálculos de la fuerza relativa,
la significación de comentarios por signos en la estrategia de la partida y la
suma , resta y equiparación de fuerzas en oposición lo que da germen de operación matemática..
¿Qué es lo estratégico?
. Una forma de resolver en la que está involucrada la
oposición relativa a las decisiones que se toman desde la persona o conjunto
emisor de un concepto o acción y que decide su acción.
Es cuestión de hacer lo que conviene y no siempre lo mismo en
cuanto a valor absoluto de una hecho a proponer, de una acción que puede ser
resolvedora de un conflicto en un caso, pero esa misma resolución puede ser
contraria a la mejor en otro caso. La línea de acción que se considera
positiva, es decir, el conjunto de esas acciones constituye la “teoría” que
sabemos hoy por la trayectoria de los estilos y descubrimientos de Nimzovich, y
desde sus antecesores a los refutadores que menciona Watson en sus tratados,
cambia según evoluciones que tengan en cuenta otros factores que los tomados
por teóricos que no pensaban en general con sistemas de oposición prefiriendo
porque es más fácil tenerlos como tablas permanentes de valores. Esta nueva
apreciación valora lo heurístico con explicaciones que no son reglas pero que
deben advertirse desde la elaboración de conceptos reversibles cuando se
incorpora la creatividad, es decir la controversia y este factor es importante
destacarlo.
¿Lo bello es lo exacto?
En el ajedrez la belleza
tiene mucho que ver con lo controversial, distinto, original y sorpresivo para
el común de sus practicantes. Esta posición de arte del ajedrez lo hace
específicamente valorable y educativo del razonamiento.
Una definición de arte dada
por el danés Piet Hein (danés. Filósofo, científico, poeta –1905) decía que el arte es la resolución de problemas que
no pueden plantearse claramente antes de que hayan sido resueltos.
. Por lo tanto
comprenderemos que la belleza que es algo que involucra a la obra artistica
está en la mente no explicada de un
conjunto ordenado o inteligente que contiene precisión y cierta ocultación para
el común perceptible y cuando es explicada sorprende y es detalladamente
comprensible luego. El ajedrez tiene esta particular sensación de exactitud que
registran tantos tratados de ejemplos que maravillan esta cuestión de la
belleza cuando una mente creativa especializada la pone a disposición en una
partida o aparece en un esquema de solución de problemas. El germen está vívido en quienes no dejan
que la respuesta les trunque la sensación de belleza que el alumno sabe que va
a alcanzar con esfuerzo. La noción de
arte en el ajedrez no resta campo a la lógica. Ya sabemos que dentro de la
lógica parece existir poca fertilidad de arte. Pero sólo cuando la lógica puede explicar la obra artística se
avanza en la comprensión de reglas nuevas o soluciones a controversias que
adornan al ajedrez y dejan secuela y aprendizaje artístico. La cuestión
reglamentaria o mejor dicho la noción de lo que se debe hacer es la lógica que
ata los conceptos ajedrecísticos o no, de acuerdo con ideas estratégicas de
valor estadístico por lo general. Las ideas estratégicas se van uniendo
formando conceptos válidos a la hora de emplearlos en las resoluciones de
problemas. Por eso existen manuales que reglamentan y explican conceptos que se
han tomado por válidos en distintas épocas de la historia. La lógica en el
ajedrez se delinea por conceptos que a su vez se conforman con explicaciones
verbales asumidas y que sus valores tienen aplicación y comprensión genérica.
Llamo a esto “heurísticos”.
Son explicaciones realizadas en forma evidente con palabras y conceptos que se
convierten en componentes de las formas de pensamiento y permiten valorar la
actividad de quien resuelve problemas. Por ello es que recomendé desde hace más de 25 años el libro “Ajedrez
Lógico Jugada a Jugada”, un aporte de Irving Chernev que repite una y otra vez
heurísticos claros y simples con lo que el aprendiz obtiene así un ejemplo que
va incorporando ejercicio a su propia germinación de premisas con el juego.
El germen de estas
valoraciones, en un chico, avanza en etapas evolutivas. Darse cuenta de cuál es
el momento de adquisición de conceptos depende de la capacidad verbal de
comprensión de un alumno. Dicha capacidad se forma con elementos que hay que
saber su ubicación secuencial en la mayoría de los casos de aprendizajes. Y es
lo más difícil percatarse de cuál es la mejor secuencia. Dado que por lo
general cada persona tiene un ritmo propio de aprendizaje y que las
experiencias de cada uno son distintas a las del otro; estas reglas
estratégicas van formando el concepto de plan encadenado que el germen estratégico no asume hasta que
tenga un sentido de completud mínima. Por ejemplo, si tomamos como eje el
principio del juego daremos valor estratégico al centro, luego al desarrollo, a
la seguridad del rey y a la estructura de peones que nos indicará por su
lectura qué es lo que se debe hacer regimentariamente. Pero lo que se advierte
ahora es que esas formas de planteos regimentarios no son unívocas sino que
dependen de as acciones de oposición que consigan hacer los adversarios. Este
es posiblemente el ideario de la propuesta de Watson al referir el estilo
ultramoderno de Kasparov seguido de jóvenes como Mamedyarov o Drozdowsky: cada
acción o lineamiento sin las condiciones de regla como era necesario en
Nimzovich y anteriores (Tarrash, Steinitz) pero adecuada a cada situación de
análisis y cálculo particulares de cada caso y frente a ideas de oposición
cuestionadas por ka “teoría” de hoy, liberada de ataduras o cuestionada de
principios estáticos. Desde Fischer y
en Kasparov vemos este estilo dinámico del pensamiento ajedrecístico.
Antes y no solo en el ajedrez, por
alguna razón se quedaba en un acuerdo
sobre procederes y principios, ahora el nuevo concepto de lo estratégico cambia
la visión llevando a que es una amalgama de situaciones que, de acuerdo a como
se las enfrente tienen que variar atentas a la conveniencia de ambos.
Los chicos principiantes tienen escasa noción de los planes hasta
que se van abriendo posibilidades de acuerdo a la edad. Un ejemplo es la lateralidad de los comienzos de juego con las torres. Si analizamos las
primeras formas del pensamiento infantil veremos un egoísmo que inmediatamente
después de recibir explicaciones coherentes comprende que hay que ocuparse del
otro, que está enfrentando a versión de uno mismo y hay que diferir el punto de
vista. Este es el momento del gérmen.
Si se lo aprecia exactamente se ve su evolución. La autocrítica genera mejores
comprensiones del estado de lucha en la que el niño está involucrado. Por
alguna razón no regimentada por factores estadísticos, los chicos creen que hay
que ponerlas a disposición inmediata y abren con peones torres a la cuarta
casilla la posibilidad de actuar. ¿Quién debe decirles y por qué que la torre
no es la primera en ponerse a trabajar? No hay problema de resolución si uno
juega 1. h4, liego 2. Th3 y después se pasa la torre al centro sobre todo
cuando hay alguna posibilidad de dar jaque, por ejemplo si los peones se han
cambiado y desaparecen de sus respectivas columnas. Si no consideramos la
estrategia opositora sale todo bien pero la posibilidad de que nos jueguen un
peón a d5 y a la siguiente jugada Axh3 hace que se recapacite y de acuerdo a lo
que puede jugar el otro no hagamos Th3 y entonces la movida del peón a h4 se
tornó inservible. Estas diferencias entre lo correcto e incorrecto tienen su gérmen en las experiencias
enfrentadoras y hay que saber ponerlas a disposición considerando lo que los
niños hacen de aprendizaje secuencial. Es decir que si no sabemos observar la
secuencia natural para después cambiarla a raíz de una acción opositora no
habremos dado un paso natural en la enseñanza. Allí nace la diferencia.
Hoy en día la cuestión de desarrollo
estratégico en el pensamiento es cuándo y qué ejemplo poner frente a una acción considerada en principio
como natural. Las maneras de competencia en este sentido necesitan que el
alumno ponga sus errores al descubierto. Allí interviene decisivamente una
imposición que uso siempre (la instrucción sobre el “no sé” adoptada como lema
principal de nuestra escuela). El gérmen
del pensamiento estratégico tiene mucho que ver con las propuestas
flexibles del pensamiento lateral abarcador y de múltiple posibilidad de
entrar a la consideración como mejor
resolución.
Ver Múltiples alternativas,
los ejercicios ASO y ESO.
El quiebre de la noción
común propone pensar más alternativas hasta que se da entidad a lo oculto y
quizá verdadero. La postergación del juicio permite ver desde la misma óptica a
las posibilidades de educar en la creatividad estratégica y táctica. ¿Y qiué es
la táctica? Un reordenamiento de secuencia de casillas débiles que por la
acción de las piezas parece no existir como resolución hasta que por acción de
métodos de ataque se comprueba la debilidad táctica que permite una ganancia
concreta. El hecho de que ambas tengan tiempos de resolución –y de
comportamiento- diferentes (la estrategia es lenta pero permanente y la táctica
es violenta, sorpresiva y efímera en las debilidades, hace que prioricemos,
pero no separemos a ambas: primero lo táctico y evidente a la hora de la
explicación de resultado y luego la posición con reglas primero claras y luego
complejas en forma aumentativa como es toda secuencia de aprendizaje.
![]() |
Con este ejercicio de Sam Loyd he explicado varias veces cómo ver el sentido de exploración que tiene un hcico. La primera solución es poner el rey negro de modo que esté en posición de jaque mate (e3); la segunda es ponerlo en situación de ahogado (h1); la tercera que es el tema es mucho más difícil, incluso para jugadores con alguna experiencia: se trata de ubicar el rey negro de modo que las blancas muevan y entonces den mate.. Las formas de exploración primarias ubican la búsqueda entre el rectángulo formado por la irradiación de piezas d4-f4-d1-f1. La segunda área es el resto de la primera fila y las 4 primeras casillas de la columna a. La 3ª es la zona de influencia de la dama hacia el borde derecho. La 4ª es el centro y finalmente los rincones (a8 es la solución final). Una búsqueda con germinalidad científica e comenzar por h1 y seguir cada fila hasta terminar en a8 (el alumno observa la posición desde el lado superior del tablero). La búsqueda desordenada y repetida es índice de desorientación y es necesario observar cada forma de intento de resolución para argumentar sobre el germen de esta habilidad exploratoria. |
En el estado germinal, la ubicación en el espacio y
no tanto en el tiempo, es coordinar y
gestionar el futuro capacitado de un alumno. Quizá esta instrucción primaria
puede haber empezado desde el mismo nacimiento cuando el bebé es estimulado por
el cariño y atención de los padres en
el descubrimiento de objetos y el armado de estructuras visuales y por la
curiosidad despertada en el bebé. Esta condición importante de la generación de
habilidades se puede repetir en el principio de la enseñanza infantil del
ajedrez. Sólo es necesario ponerle atención en ejercicios
Se puede sostener que el
principio de la cultura táctica y el reconocimiento rápido de patrones reside
en despertar habilidades visuales y relacionales con el tablero y con la
relación de debilidad un poco más adelante dominando la capacidad de ataque de
las respectivas piezas y sus dominios. Sabemos que el concepto de dominio
antecede al de ataque y no es común entender la significación de los trabajos
de las piezas y su influencia en el aprendizaje secuenciado. Saber qué y
fundamental para percibir la generación de elementos del pensamiento que van a cómo es la serie *movimiento, alcance, dominio, ataque es un dato
valioso en la faz germinal.
La
visión táctica es la capacidad de tomar a golpe de vista toda esta secuencia
concentrada en lo que llamamos “ver” una combinación. La ejercitación para
alcanzar madurez impone una secuencia de valoración por temáticas que es eso lo
que tienen los libros que resumen en ejercicios la creación de estas
habilidades fundamentales que despiertan en el niño su interés por la directa
capacidad de ganancia que se obtiene. Y no solo vale esto como ejercicio visual
sino también y quizá más cuando ese despertar germinal de la táctica se
acompaña con heurísticos
Ejercicio de observación y
estructuración de heurísticos visuales
·”El príncipe”
Muchos autores definen a la calidad de la OBSERVACIÓN como el primer
acto de Inteligencia que puede lograrse en un niño. Así es que pedagogos de
todo el mundo han desarrollado juegos tendientes a lograr mejores habilidades
con ellos desarrollando esquemas que producen asociaciones, descubrimientos y
discriminaciones adecuadas a distintos niveles. Los clásicos juegos de
descubrir los errores que aparecen en los diarios, por ejemplo sirven para
afinar la exploración, los ’memotest’ para la asociación visual y su memoria.
Pero el ajedrez tiene que ver con situaciones visuales mucho más complejas. En
todo caso, permite la posibilidad de trabajar en casos específicos de
estructuración del pensamiento cuando las operaciones visuales adquieren
características propias de razonamientos estratégicos. Este ejercicio puede ser
útil al maestro para pedir desde un principio algunas calidades que después se
podrán trabajar con el ajedrez. Ellas son: la calidad de la exploración
inicial, la posibilidad de concluir sobre las jerarquizaciones que se
logran, la precisión y la creatividad basada en que la imagen
produce fantasía y originalidad en las percepciones asociativas.
En el ejercicio 1 que propongo,
se le presenta la figura al niño diciéndole que ponga prioridades en una lista
de elementos componentes. Y que luego
jerarquice u ordene esos elementos percibidos. En su juego, el alumno explorará
la figura detallando elementos y al final de las opciones debe decir un título
para todo el contexto visual. Ello logrará percibir la calidad de la síntesis
que haya logrado. La exploración sobre los elementos puede ir asociando
síntesis parciales como relacionar al chico con la corona, al hombre parado de
espaldas y el cuadro. Lógico es suponer que puede comprenderse que else trata
de un príncipe infante que juega al ajedrez con su padre, el rey y el cuadro
representa al padre de éste. O mejor, que el rey es el del cuadro y que el
hombre parado es quien le está enseñando el juego, desafiándolo a una partida a
ciegas. Es posible que algún niño diga que “el rey murió y el príncipe está
siendo entrenado en inteligencia pues debe asumir el trono con su profesor que
le exige habilidades mostrándoselas en su persona”, como concluyó sobre el
particular un niño muy despierto e imaginativo. La visión del entorno propio, interno, es lógica primaria con la
mesa, el juego, la silla, los ventanales, el piso en cuadrícula, las
vestimentas. Pero deben dejar lugar a la circunstancia exterior, el tiempo, la
geografía que tienen implicaciones específicas y demuestran equilibrio. La casa
de afuera con techo cubierto de nieve y los copos apenas delineados deciden
visiones sumamente finas, llegando al máximo con la percepción del pino
cubierto de nieve. Mis experimentos
fijan las percepciones comunes de las niñas en los volados de los ventanales,
el moño del cuadro, el armiño del saco del profesor o el color de las
vestimentas y, especialmente en lo gordo del
profesor y el color del cabello del príncipe y más en la barba del rey o
su larga cabellera o las coronas. También muy especialmente en las relaciones
entre probable abuelo, padre e hijo. Un chico entrenado en el ajedrez dirá que
en el tablero hay 5 piezas: un rey y peón blancos y la dama en manos del
príncipe y que las negras sólo disponen de peón y torre. Pero más enjundioso
será si ve que el tablero es de 4 x 7 casillas. Lo que denotaría un interés por
la intriga es lo que hay en la silla. ¿de qué se trata? Un estudio de casos
resolvió que la mayoría optaba por el “no sé”, los pícaros decían que es un
pinche para que el chico no se sienta a descansar en el asiento y siga con la clase y seguían con
cosas más imaginativas.
¿Qué perite el juego con esta imagen? Dar un primer paso sobre la
percepción de la calidad visual que desarrollará con el ajedrez el alumno y
despuntar características psicológicos de su armado visual-conceptual que
podrán derivarse en las posibilidades de relacionarlos con aprendizajes
heurísticos en el juego.
El Peón Rey. Observación del
detalle/ Concentración
LA OBSERVACIÓN ESTRUCTURACIÓN Y DETALLES
1.
Describe los 10
elementos del cuadro más importantes por orden, Luego poner un nombre al cuadro
que hacen abarcar toda
posibilidad de referencia a condiciones
generales y completas para estructurar con conceptos también la visión táctica.
Resumiendo, diremos que la estrategia es la definición de planes cotejados con
las oposiciones y se realiza mediante ideas, conceptos explicables y palabras
que las representan y la táctica es la
forma de ejecutar después del
reconocimiento de patrones de planes cortos concretos. La estrategia es
modificable a cada paso por las oposiciones tenidas en cuenta, mientras que la
noción de táctica se encuentra ligada a la percepción y evaluación calculable
de valor evidente.
La medición y el aumento de las habilidades del alumno o
de la persona entrenada nos relacionan con el rédito que se obtiene desde y
para la habilidad matemática. No sólo son cálculos sino los distintos valores
taxativos de las operaciones ajedrecísticas de ganancias medibles
(cuantificables) en valores concretos y semiconcretos.
Se trata del diseño de
instrumentos capaces de evaluar en qué condiciones se presentan ante la faz
germinal los alumnos que vienen sin preparación a la primera clase de ajedrez.
Luego en situaciones de mayor experiencia de los chicos es etner claro un
seguimiento de cada persona que se desarrolla con habilidades de mayor
complejidad. Allí la forma de los tests acompañará al instrumento de
evaluación. El aspecto germinal no tiene solo que ver con el alumno
principiante. Quiere decir que los entrenamientos a que se somete a un jugador
con vistas a un futuro deportivo de rendimiento máximo pueden tener etapas en
secuencias sabiendo cual parte viene anterior a cada otra. Por ejemplo una
preparación germinal en la retentiva de variantes largas pero lineales podría
ser la enumeración sencilla hasta determinado número y luego con esa misma
relación desandar la serie. Al hacerse con números como parámetro bien conocido
de una secuencia la analogía de trabajo deja sus rastros en el entrenamiento de
alto rendimiento en ajedrez.
Otra de las habilidades en
las que se puede observar el nivel germinal es el tema del análisis en el que
la exploración, y su respectiva conclusión va tomando cuerpo a medida de la
experiencia del juego. Las etapas son: visión global (es un sobrevuelo de la
posición en búsqueda de elementos característicos que es asimilable a lo que se
llama Reconocimiento en los métodos de Estudio RILRR. Se mira la posición como
desde lejos sin compromiso de resolución. Luego un análisis que es enfocar los
aspectos del la configuración y con un compromiso se llega a primeras
conclusiones. El comportamiento del análisis tiene puntos culminantes que
generalmente escapan al común de los analistas principiantes. Puede venir luego
la síntesis que permite tomar datos ya para dar soluciones y por fin el repaso
para contar con posibles lagunas tanto en la exploración como en el trayecto de
análisis propiamente dicho. Una vez lograda la síntesis es posible incorporar
las analogías para completar el cuadro. La analogía es una comparación entre
síntesis de elementos dispares o que pertenecen a contextos diferentes. Sirven
para reproducir mecanismos o ideas trasladando efectos en un campo a otro totalmente distinto, pero actuado con similaridad.
Retroalimentando posibilidades diferentes pero creativas. Tanto como es posible
analogizar la Siciliana a la Holandesa por ejemplo por su forma asimétrica de la
disposición de peones o jugando por ejemplo 1.c3 y a su contestación con 1...e5
jugar 2.c4 y tomar analogía con el dispositivo y planes negros de Sicilianas con colores cambiados pero total similaridad de
estrategias. Pero el campo donde más se desarrolla la percepción de la
habilidad analógica como elemento específico de la creatividad son los
problemas de mate ayudado con dos o más soluciones. Un campo creo inexplorado
en las cuestiones didácticas del ajedrez que forman habilidades.
|
En
el trayecto de aprendizajes iniciales se dan secuencias que se deben analizar
la lateralidad es primaria y casi nunca se encuentran principiantes totales que
inicien el juego por el centro a menos que se le hayan dado instrucciones
básicas. El jugar 1.h4 es común; cuando se ve en forma germinal un comienzo por
el centro se detecta alguien que ha tomado clases con un profesor, pero, si
tiene habilidades centrales propias, hay que considerar como posible un
esquema pensante adelantado a su edad
cronológica. En la percepción del campo
(con el ejercicio de la dama en f7 se ve un germen de avances en la visión táctica, que es la completud.
También en las formas de pensamiento estratégico podemos observar la
germinalidad ya que no es común en el pensamiento del chico que considere a su
oponente. Pensar para el otro es, en esta secuencia, bastante posterior por eso
en el aprendizaje se tiene que tomar conciencia de esto y acelerar la toma de
conciencia de que se está jugando con el oponente para dar crédito e iniciación
al pensamiento estratégico. Que implica la cotejación permanente. También la memoria es posible observarla y medirla en los aspectos germinales de la adquisición de habilidad en el juego |
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Es conocido es ejemplo de
ordenamiento según posiciones estructuradas para el ajedrecista experto, pero
para el principiante es lo mismo si es una posición compleja o no o teórica o
no.
La evaluación de las
habilidades germinales depende de los estados del niño y para ello hay que
saber cuáles son y cómo empiezan a aparecer en el transcurso de las clases de
ajedrez vinculadas a las distintas operaciones que se presentan en el curriculo
escolar. La fijación del recuerdo, la evocación más rápida, el planteo creativo
de las analogías, la capacidad de sintetizar después del análisis, la exploración
minuciosa y ordenada, la selección de alternativas seriadas, las demás
habilidades de pensamiento lateral más las cuestiones relativas a los estados
emocionales bien manejados hacen que el ajedrez sirva a los fines educativos
con fuerza y prestancia. Y por ello se emplee como herramienta educativa y que
no son separadas ambas formas de expresar el ajedrez de los niños. No creo en
eso de que el ajedrez se arma de una manera en la escuela y de otra en el club.
Ambas quieren y buscan lo mismo y las conveniencias dependientes de tiempo,
ámbito y responsabilidades parecen distintas pero ambas tejen el entramado de
la superdotación como meta.
Es posible que el rasgo germinal en toda forma de progreso con el ajedrez sea posible de percibir con la incorporación de observaciones de carácter psicológico, con un entendimiento profundo de las instancias secuenciales del aprendizaje. El establecimiento de esta secuencia en el ajedrez puede ser difícil para quien no tiene un nivel importante de manejo de la complejidad del juego. La posibilidad de trazar o establecer aunque con reservas una auténtica TAXONOMÍA alentaría a percibir de manera integral la constructivista relación entre logros de los contenidos conceptuales, actitudinales y procedimentales moderna. Con lo que dejamos esta propuesta de investigación que debería ser compartida por docentes y ajedrecistas. La colaboración para una nueva didáctica donde las tres se equilibren. No como el peso de la báscula en la escuela cae en la priorización del concepto, no como el contrapeso caiga en el procedimiento redituable que propone el ajedrez – deporte y con una apelación al futuro actitudinal que se reparte hacia ambos lados de los platillos de la balanza de progreso.
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