BOBBY Y MISHA, DOS CHICOS CON FUTURO
Pero este diagnóstico general no sirve, quizá, para el caso de
los niños que aspìran al gran primer nivel, que son los que destacan aptitudes de
precocidad. Entonces, ¿cómo calificar a estos niños que superan ese nivel? ¿cómo
reconocer el genio? ¿cómo explicarle al padre (casi siempre, un ansioso que ha detectado
algo especial en su hijo) cuándo será hora de cosechas?
Es necesario estar atento para captar las formas de la producción genial en el instante
en que se producen, esperando dicho momento y sabiendo que este tipo de manifestaciones o
jugadas son aisladas o discontinuas.
Hay que comprender el sistema pensante del ejecutor infantil en el contexto de su
evolución mental. A una "genialidad" le sucederá un error
"infantil". Sólo el tiempo, el entusiasmo y la perseverancia del niño pueden
asegurar un real éxito. Y las templanzas del carácter o la inteligencia emocional
aplicada al éxito, en un mundo competitivo agudo y agresivo. El profesor, padre o
entrenador, debe observar sistemáticamente, registrar, analizar y realizar conclusiones
sobre conductas clave. Muchas veces esto ha sido la causa de la preferencia de un maestro
de ajedrez frente a un docente en proyectos de cursos de ajedrez. La luz, ese destello
vital, lo ve sólo un experto. Pero el docente es quien asegura el trabajo posterior.
Después de la detección del talento hay mucho trabajo para asegurarlo y para que no se
pierda. Sin talento hay éxito con el esfuerzo y la constancia. Sin trabajo, no existe el
talento. O por lo menos, no dará los frutos esperados.
v Bobby y Misha, dos chicos con futuro
Ú Bobby, un chico trabajador: ¿con talento?
Ú Misha, un talento, a la misma edad
Ú chicos con talento, ¿trabajarán?