LA EVALUACIÓN EN AJEDREZ
Jorge Laplaza , (mayo/2001)Algunas reflexiones sobre la evaluación que deseo compartir con docentes, profesores
de ajedrez y ajedrecistas relacionadas con las maneras de centrar la certificación de lo
que se enseña y aprende en general y con el ajedrez.
"Cada vez que enseñas algo debes saber a ciencia cierta si tu alumno recibe y le
sirve lo que te propones darle, y cada vez que él aprende algo, él debe saber si ello es
cierto y en qué medida, para planificar sus futuros pasos en la vida. Que será
independiente de la tuya, de tus experiencias. Se aprende toda la vida, a cada instante, y
el docente, o el que desea que otros sean mejores, debe saber si lo que hace con un alumno
es verdadero, escuchando sus reacciones, profundizando en su conocimiento, evaluando lo
que él consigue a través tuyo y evaluando cómo lo haces."
¿Qué es EVALUAR?
Evaluar es comprender. Fundamentalmente, y, en la enseñanza, es comprender el nuevo
estado y los procesos que se generan en alguien a quien se ayuda a aprender, a ser, a
disponer de todos sus posibles recursos en desarrollo.
La Evaluación es la atribución de un juicio de valor o una cualidad observada de
alguien. Por lo tanto implica precisamente eso: un juicio, una valoración donde
la calidad de una evaluación, para que cumpla su cometido en el proceso de enseñanza -
aprendizaje, debe conllevar el pronunciarse efectivo por un valor definido.
LA EVALUACIÓN EN GENERAL
Los dogmas de la evaluación tenidos en cuenta en la formulación común en la
pedagogía como sistema son: 1) La enseñanza causa el aprendizaje, 2) El aprendizaje
puede ser comprobado (medido) a través de evaluaciones, exámenes o controles. 3) Cuando
las evaluaciones tienen resultado negativo algo le sucede al alumno que debe ser reparado
4) La recuperación es un proceso de automática eficacia para retomar el objetivo de
aprendizaje.
Lo que difiere de lo dogmático es creativo, moderno o revolucionario. Puede aceptarse
pero siempre con reservas.
Funciones y formas de la evaluación:
La evaluación Integral es:
a) Diagnóstica, inicial, planificadora y de conocimiento del alumno).
b) Formativa (de proceso, para el reajuste y calificadora).
c) Sumativa (de resultados, calificadora y certificadora)
La evaluación se envicia cuando se convierte en una finalidad en sí misma. Pierde el
sentido formativo cuando se convierte sólo en sumativa y se pretenden notas y
certificados más que el genuino saber o formación del alumno.
La autoridad se asienta sobre el poder de la evaluación o viceversa. Todo el sistema gira
en torno a la expectativa de éxito comprobado y servible. Necesita un gran aporte de ética.
En la escuela secundaria, todos saben de profesores que se vengan de algún maltrato a
través de una evaluación o hacen desmerecimientos discriminatorios que de una manera u
otra influyen en el concepto del alumno. Una mala conducta estimada por el profesor afecta
siempre una nota, aunque no tenga que ver con el valor de una prueba.
La evaluación es un ejercicio de comprensión.
La evaluación permite reconocer el proceso que lleva al error o la solución si se
traspasa el mero acto de la cifra evaluativa.
Discusiones y planteos en Evaluación.
El problema de la evaluación educativa es lo que mayores divergencias ha suscitado en los sistemas de educación de la mayoría de los países. Si tiene que ser numérico, o conceptual, preciso o aproximado, que tiene que ser participado por los alumnos, o es autoritario; si contempla la realidad del que aprende o toma parámetros fijos; si disculpa errores o condiciones o discrimina. De todas maneras es el eje de la formación académico y es lo que preocupa siempre al alumno. Saber si es valorado y de qué manera él puede referirse a una evaluación para mejorarla o ver si pasa el examen que siempre es provocador de determinadas responsabilidades.
La autoridad en evaluación
¿Quiénes tienen capacidad para emitir juicios de valoración?
Desde el tradicional Juicio de Expertos a las tendencias actuales, hay un cambio que la
enseñanza en cualquier nivel y modalidad está replanteando.
No sólo la autoridad docente puede ver el aprendizaje. Cada vez más la propia
percepción de lo que se hace aprendiendo permite el juicio de evaluación del educando.
Si se tiende a la autoevaluación, cada aprendiz deberá trabajar en comprender cuáles
son sus expectativas de logros de acuerdo a su edad, nivel y formación.
La autoridad de la evaluación se confiere al maestro o profesor: es el conductor del
proceso. Pero también intervienen, en algunos aspectos, las observaciones de la familia,
del entorno social y el mismo alumno, si es capacitado paulatinamente en hacer
autoevaluación.
Se ha comprendido que si no existe la evaluación formal y sistemática son poco posibles
las evoluciones positivas del alumno.
La dependencia de un sistema de certificaciones como el de la escuela (pasar de grado,
obtener menciones o premios, cuadro de honor, promedios, etc.) hace que todo el
aprendizaje pueda centrarse en valores apreciables.
Pero todo sistema tiene su contrapartida: la especialización, la organización en un
andamiaje que se sustenta en disposiciones, reglamentos y prácticas normadas puede tender
al fracaso cuando se olvidan los objetivos básicos de que la evaluación es un sistema
complejo de medidas que adquiere significación cuando se hace un balance equilibrado
entre mediciones taxativas y sensaciones de evolución, muchas veces imposibles de medir,
pero sí de comprender o sentir como ciertas..
LA EVALUACIÓN EN EL AJEDREZ.
Partiendo del principio de que el ajedrez sirve tanto para ser utilizado en avances
deportivos como en estrategias de superación cognitiva, al ajedrez se le adjudican
variadas facetas como herramienta de verificación.
Por un lado, el saber técnico es medible con los métodos normales sumativos. Los torneos
son los que más comprueban este tipo de avances. Pero el dominio de facultades debe
verificarse en otros campos, como el de los tests. La partida y su resultado en torneo es
siempre un eje de verificaciones integrales que es necesario desbrozar.
Si un alumno gana repetidamente, será bueno, y ha logrado objetivos y, probablemente,
excedido los logros normales. A diferencia del sistema formal educativo, en el ajedrez, el
propio alumno pide más nivel y se involucra personalmente en esfuerzos especiales. Por
comparación y necesidad de emulación, en el taller ajedrecístico, esto es común.
La autoevaluación se da naturalmente y dispara niveles en el grupo. Cuando, por lo
general, en la clase el alumno no se encuentra entusiasmado, es porque la superación de
su nivel no alcanza a compatibilizarse con otros alumnos más retrasasados o debe esperar
que el profesor se ocupe de seguir el ritmo que él mismo se empieza a trazar. A veces, en
la escuela, no se le permite descollar. En cambio, en el ajedrez, la adquisición de nivel
es constante y el alumno lo comprueba y aporta mayor cuota de esfuerzo en su propia
superación.
Qué se puede evaluar en ajedrez
Distintos métodos pueden apuntar a capacidades diversas:
a) en general con el ajedrez como herramienta traslativa en el dominio intelectual:
a.1. La memoria
a.2. La atención.
a.3. El tiempo continuado en la concentración.
a.4. La deducción lógica.
a.5. La capacidad analítica.
a.6. La retención en el cálculo.
a.7. La capacidad analógica y la comparación.
a.8. La resistencia física en el esfuerzo intelectual.
a.9. Las habilidades de toma de decisiones.
a.10. La precisión.
b) en el ajedrez mismo:
b.1. El conocimiento teórico de aperturas, esquemas y patrones de estrategias, tácticas,
ataques, mates y finales.
b.2. La capacidad y velocidad de elaboración táctica.
b.3. La profundidad y exactitud del cálculo de variantes.
b.4. La memoria visual y el pensamiento perceptual específico.
b.5. La rapidez y precisión en la decisión.
Por supuesto, esta enumeración constituye una guía y hay más habilidades generales y
específicas que se pueden evaluar.
¿Quién y cómo evalúa?
La evaluación casi siempre es entendida desde una autoridad que ejerce el control y
clasifica o certifica los pasos de un proceso de aprendizaje.
La autoridad conferida al profesor, en el ajedrez, tiene una mayor independencia por parte
de quien practica el juego que, en la escuela, el que tiene el maestro o profesor y se
inserta naturalmente en el sistema deportivo que implica una medición en cualquier nivel.
En el ajedrez, un Gran Maestro podrá tener autoridad para emitir un juicio posicional o
táctico, o sobre el estado general de una posición, o sobre un dato teórico, si tiene
el compromiso con la decisión que será juzgada por quien lo escucha.
Hay muchos recursos didácticos en la clase de ajedrez que pueden y merecen ser
enjuiciados por otro tipo de especialistas. Sin necesidad de ser fuertes Grandes Maestros.
Específicos, son los ejercicios que se pueden plantear con problemas de autores famosos o
partidas o analistas de envergadura que sin haber llegado a ser GM, por haber desviado sus
intereses a otros campos del juego, son autoridad en temas pasibles de convertirse en
modelos para las mediciones. Esta idea de valoración que se delega en una autoridad es
importante.
Quien sabe ver la gestación, el embrión de conocimiento ajedrecístico puede no ser un
maestro del juego. Pero requiere una capacidad especial de ver el proceso y esperar su
clímax. Por lo general esto lo puede hacer alguien que conozca integralmente el juego y,
profundamente, quien e interna en el proceso de su elaboración en el aprendizaje.
¿Evalúa el que sabe?
Las personas con autoridad, la tienen si la ejercen formalmente, pero, en el ajedrez,
se le puede conferir esa autoridad a cualquier jugador o practicante que el propio alumno
valora. Y eso es una importante diferencia en materia de autoevaluación. La libertad del
sistema propone desarrollos maduros muy rápidos. El niño, así, se convence de su
elevación antes de que sea certificado por una autoridad.
Autoridad para la autoevaluación tiene también cualquier aprendiz que sabe extraer
definiciones para acotar sus logros y convocarse a conocer o experimentarse en el peldaño
siguiente de su escala.
Una de las estrategias pedagógicas más interesantes es la hiper evaluación del alumno
al que se le traslada, por esta práctica, la experiencia de autoevaluación.
En el ajedrez escolar es imperioso.
Otra evaluación es el mismo progreso que siente efectivamente un alumno. El chico que
juega lo hace para ganar y eso siempre será una evaluación. Es constante y pasa siempre
dentro del conocimiento del que aprende. Saber y ser evaluado es algo natural en las
escuelas de ajedrez. No lo son tanto o tan específicos en el sistema educativo normal. La
diferencia pasa por algunas pautas que es necesario señalar.
"Nunca digas que no sabes"
En nuestras escuelas de ajedrez podemos hablar del proceso de evaluación continua,
variada y autogestionaria.
Cuando sugerimos como lema "Nunca digas NO" o "Nunca digas NO
SÉ ante la pregunta del profesor " intentamos convencer que el error es
parte fundamental del proceso de aprendizaje. La evaluación previa que hace cada alumno
de sí mismo es, por supuesto, carente de sabiduría; pero no debe pesar tanto como para
rechazar el intento que produce luz ante la dificultad. Decir NO SÉ es decir NO PUEDO.
Significa lisa y llanamente sentir frustración antes de probar.
Y es bueno aprender a desmitificar la idea de que si uno no puede resolver un problema (de
cualquier tipo) será desmerecido. Es importante saber el proceso de autoestima que se
logra para la mayor satisfacción intelectual cuando alguien no es detestado por intentar
sino más bien apreciado por ello, aún en el peor de los resultados. Los errores o
falencias, se tornarán momentáneos mientras el conductor estará alerta a las primeras
correcciones que el propio alumno se impone para comprender cuál es el estado superior al
que ha llegado.
Preguntando se extraen implícitas evaluaciones
Una clase sin preguntas olvida ese factor evaluativo que debe interactuar entre quien
conduce y quien recibe el proceso de aprendizaje.
En el acto mayéutico, de efectuar preguntas para extraer las mejores
posibilidades, hay muchos recursos para responder a esta cuestión. Frenar la obsesiva
respuesta del mejor alumno o el más rápido que perjudica el tiempo de elaboración de
alguien con más lentitud en su proceso, no decir la solución de un problema o una
pregunta si no más bien producir los estados de escalonamiento necesarios hasta arribar a
la solución realizada y digerida por el alumno, hacer errores adrede para observar la
atención del oyente, permitir soluciones en grupo con opiniones formadas en él para
hacer sentir como propio el proceso, parar a tiempo la burla del grupo ante un error
notorio, entre otras, son algunas maneras.
Qué es la evaluación del rendimiento en ajedrez?
Los distintos tipos de evaluación son: el registro (anecdótico o de causas en el
proceso, la prueba (escrita, oral, de tests, el torneo (integral o bajo ciertas pautas
discriminadas), las otras condiciones del proceso pensante en el nivel educativo
(actitudes y motivaciones como la persistencia).
La evaluación educativa, con la ayuda del ajedrez, se dirige hacia la herramienta que
puede dar indicios sobre el proceso pensante en el sistema (los procesos algorítmicos en
las Matemáticas, los heurísticos en lengua o ciencias).
Hay que llamar la atención sobre esto. Por un lado, los déficits existentes en nuestra
educación con bajo desarrollo de las percepciones espaciales que detectamos con un escaso
aprendizaje de la geometría pueden muy bien complementarse e incluso empezar
tempranamente con el ajedrez. Igualmente sucede con las orientaciones temporales que un
niño puede anticipar en su formación. El juego, por lo tanto, debe considerarse una
excelente herramienta para el aprendizaje espacio-temporal necesario para cualquier
conocimiento y toma de información. Por otro lado, se nota una carencia de los conceptos
verbales que facilitan la discriminación, la codificación y el almacenamiento de la
información. Cuando el profesor explica debe hacer hincapié en los tipos de referencia
verbal que tiene cada procedimiento en ajedrez con sus fundamentos, sus
porqué explícitos y verbales.
Diseño de procesos. Realización de tests. Las formas de medición. El progreso y comparación de evaluaciones. La certificación del proceso evaluativo.
La expectativa de padres, profesores, ámbitos deportivos, sponsors y el propio alumno o deportista se rige por mediciones más o menos concretas. Cuando no basta la mera apreciación de que "un aprendiz anda bien" tiene que aparecer el método concreto para satisfacción de los actuantes. El deporte es un ámbito natural de evaluación y de él sacamos pautas que posibilitan mejorar una marca, una actuación grupal o personal para ver las capacidades puestas de manifiesto en mejor manera.
Los alumnos comprenden el sistema de evaluación
Por lo general estamos acostumbrados a que las evaluaciones son algo impuesto que hay
que cumplir. El porqué y el cómo se deja a especialistas que deciden sobre qué
puntajes, normas y formas adquiere valor en un sistema al que el alumno debe rendirse por
obediencia.
Pero en el ajedrez, esto no sucede porque el alumno participa y se involucra en la
comprensión de cómo se lo evalúa más allá de las herramientas. Puede no saber cómo
son los sistemas de clasificación del Elo , del ránking u otros que se le aplican, pero,
de cualquier manera, sabe relativamente lo que logra.
Las enseñanzas que se sacan de un proceso de evaluación son diseminadas entre todos los
actuantes si el método es comprendido en toda su dimensión y se relativiza con respecto
de otros.
El conocimiento del profesor o conductor del proceso es necesario, pero, tal vez más, el
que éste pueda explicar a cada uno de los alumnos del porqué de cada forma y porqué
tiene importancia, y hasta dónde, en el proceso de aprendizaje, se alcanza un nivel.
El profesor debe conocer a fondo a sus alumnos.
La capacidad de observar conductas con metodologías puntualizables en evaluaciones y de variar sus formas es importante. Los puntajes Elo y los ránkings son buenas excusas para la motivación, pero no deben influir tanto como para sustraer otras condiciones en los participantes de un grupo. Tampoco hay que suprimir desaprobaciones, por ejemplo las de un torneo, que mide valores sin conformar en otros aspectos.
Sin miedo a evaluaciones exactas.
Ponerle puntos a tests o a ejercicios de acertar jugadas (y mejor muchos
para que sean más destacables las diferencias) y a todo lo que se realiza como prueba es
un aporte prioritario a la diagnosis de un aprendiz. Cuando veo publicados ejercicios de
acertar jugadas con escasez de puntajes, pienso siempre en que el que lo hace desconoce
este principio. Hay puntajes que favorecen al alumno y otros que por su profundidad lo
exigen.
Para comprender esto vale la comparación de sistemas educativos basados en calificaciones
sobre 4 puntos, sobre 10, sobre 20 o sobre 100. Es claro que estos dan mejores
certificaciones y don las que los alumnos serios siempre prefieren. En el ajedrez, esos
tests que valoran con un punto un acierto (por ejemplo en "acertar jugadas") no
sirve.
¿ Las evaluaciones y sus estadísticas ¿pueden descalificar un profesor o un sistema o un proceso?
Es claro que sí. La metaevaluación en un sistema debe existir. De alguna manera el
profesor es calificado. Uno se da cuenta cuando el aprendiz intenta saber qué categoría
tiene el profesor, si es campeón mundial, si le ganó alguna vez a Kasparov. Estas
distancias son comunes en las preguntas de los que se inician. El profesor debe ser para
ellos la mejor imagen. Y todos sabemos que un simple aficionado puede ser el mejor
profesor (siempre que los chicos no lo sepan!).
El tema de cómo certificar un título de profesor es un gran tema aparte. Como
antecedentes citaré a Gaspar Soria, cuando a fines de los 70 incluyó puntajes de mérito
para la creación de los cargos en la Escuela Ruy López de Villa Martelli o del MI
Guillermo Bianchi, en el Plan de Capital en los 80. Nuestro Plan Provincial en Chubut
(1986) contenía, en un exigente examen más un curso, ítems de todo tipo (desde modelos
de resolución pedagógica áulica, conocimientos de historia del ajedrez, pruebas de
capacidad de visión y estrategias o tácticas y métodos de trabajo intelectual).
Citaré aquí cuáles son las propuestas al respecto, hoy en los Estados Unidos (USCF) de
Tom Brownscombe, Robert Ferguson, Alexey Root y Sunil Weeramantry (el congalés entrenador
del equipo campeón mundial escolar por Internet en Nueva York 2000). Ellos requieren para
dar el certificado de profesor (entrenador) oficial Local: experiencia verificada con un
año continuo como voluntario en el trabajo con jóvenes (ejemplo: scoutismo) durante los
últimos 5 años anteriores al pedido, un año de continuidad en servicio en escuela con
ajedrez y un seminario, Reglas del juego (deben pasar un examen) y tener un rating de USCF
de 1200 como mínimo, más un pago de $ 40 a la USCF. Para el certificado de Senior esto
se amplía a 2 años como voluntario, o pago con jóvenes, 2 años en ajedrez escolar o
participación en seminarios y curso (también on-line), y un rating de 1500 con un pago
de $60. Y para el nivel nacional de certificación se requiere 5 años de experiencia como
entrenador, la aprobación de dos cursos en ajedrez y educación, pasar le examen de la
USCF de director de torneos, tener un mínimo de 1800 y el pago de $ 80.
Hay actitudes positivas y negativas en la función evaluativa del profesor.
Una vez tuve que descalificar a un docente que sólo hacía preguntas de no muy difícil
respuesta e inmediatamente las contestaba a sí mismo y a los alumnos, sin dejar el tiempo
necesario para una mínima exploración, o intento de elaboración. Así tenemos
centenares de ejemplos de errores que desvalorizan la acción conductora de un aprendizaje
que no puede obviar el sistema de evaluación responsable y minucioso .
El rendimiento en torneos del profesor, puede ser un factor de rechazo, pero sólo en
instituciones donde el resultado no sea claramente un objetivo. Y esto es bien comprendido
en la diferencia entre escuela y club deportivo o representativo en el que se debe tener
en cuenta desde el aula de ajedrez. Aunque muchos administradores desean tener un maestro
famoso, ello no ha sido un factor de resignación en las escuelas. Pero a la hora de
investigar a fondo o estar consciente del estado embrionario o alerta para cuando se
manifiesta, será prioritario.
¿Profesores o amigos? el valor de la sinceridad
La complicidad es un antivalor. La falta principal de un alumno puede radicarse en
querer que una evaluación no sea la real y desear, entonces tergiversarla. Es un factor
que siempre la realidad mostrará. Y la complicidad del conductor de un proceso marcará
la diferencia.
En ajedrez, es deleznable la participación de personas interesadas en modificar trayectos
de evaluación en favor de hijos o amigos. No existiendo procederes bien instituidos, una
clasificación puede ser afectada por estas razones. Hay muchos ejemplos. Uno es la
remanida entrega de "premios para todos los participantes" que los propios
chicos repugnan por considerarla injusta con sus esfuerzos.
En una oportunidad la madre de un chico que ponía su énfasis en las enseñanzas
derivadas del ajedrez, me dijo: " Con el ajedrez, los alumnos advierten la
VERDAD" Quiso entender que al referirse a métodos concretos, a poco de andar, los
aprendices de ajedrez entienden que más allá de las formas y sistemas, ellos mismos se
vuelven protagonistas de la evaluación y esto se va constituyendo en un sistema
psicológico que es antagónico al que muchas formas de nuestra educación (no sólo la
oficial y sistemática) han pervertido la realidad ocultando las mediciones no deseadas
por mentirosas. Esta ocultación deberá ser motivo de análisis más profundo
y en otro campo: el de la política en general y la del desarrollo social, en particular.
Producir para uno o para los demás
Muchos profesores, o directores, para mantener al grupo o sus matrículas, dicen lo más bonito del alumno con tal de que se les aprecie o se mantengan sustentando un ámbito educativo. Pero siempre he visto que a la hora de autoevaluar el aprendizaje, los alumnos recuerdan con mayor cariño al profesor que ha sido más exigente y prolijo y minucioso en las mediciones. Sinceros a la hora de denunciar la realidad y poder, con ello, repararla.
¿La evaluación por sorpresa o anticipada?
Cuando el alumno se prepara a ser evaluado ("tengo que estudiar hoy porque
mañana me toman una prueba") especula con la posibilidad de mostrarse como no es
en realidad.
En cambio, la sorpresa de una evaluación es una herramienta para observar cómo aparecen
en la realidad los problemas. Nunca tienen horario de aparición y, menos, programa.
Los problemas aparecen repentinamente. Y las pruebas en solución de problemas deben
presentarse fuera de planificaciones. Es posible, también, que no sean reconocidos como
tales: muchas veces, es difícil identificar que una situación configura un problema. En
ajedrez, lo que importa es reconocer cuándo hay que cambiar de plan o encarar una etapa
coherente con la anterior, o simplemente dar un vuelco rotundo a las cosas, por haber
descubierto, repentinamente, que se está yendo a un fracaso en un plan. El modelo, en
este caso, es importante para aprender las maneras de estar alerta y presente en toda
situación, aún las que necesiten ciertos riesgos.
Entrenarse en la realidad.
Una evaluación sorpresiva permite ver cómo se dispone el alumno a recibir ese
probable sacudón que implica lo inesperado.
Las evaluaciones programadas también tienen su valor, pero a la hora de suministrar
información de valor se debe planificar lo sorpresivo. En la escuela secundaria, el
famoso "saquen una hoja!" de un profesor que entraba raudo en el aula
para sorprendernos con una prueba inesperada, hoy ya casi no existe. Se han reglamentado
las evaluaciones para que no puedan ser de este tipo. Se dice que el alumno debe estar
preparado para ella. Pero eso es justamente lo contrario que el ajedrez puede educar con
el deporte. No hay situaciones previstas, salvo las que se deducen del conocimiento de las
probabilidades que el eventual oponente propone. Todo lo demás es relativamente
inesperado y merece un entrenamiento adecuado.
¿El campeón, frustra a los demás?
Un campeón siempre, de alguna manera, excluye a los demás. Es tan fundamental tenerlo como justamente equilibrarlo con el grupo. En las clases individuales de ajedrez puede no notarse su valor. Es importante por el índice de idoneidad que establece. Estira los alcances de los demás por la emulación que se da cuando hay un grupo bien armado. El líder es importante para cualquier pequeña sociedad. Pero debe, ésta, entender sus límites. Cuando un campeón es egoísta y excluyente debe ser enseñado para transmitir conocimientos. Los torneos de equipos, en el grupo, son un buen incentivo. El triunfo de un equipo ya no es de un individuo que puede considerarse autosuficiente. Y el traslado de esa idoneidad al grupo, para seguir satisfaciendo sus cualidades de campeón, a éste lo tornan más compatible con sus pares, más permeable y sociable, lo que agranda otras características. Poner a enseñar o a dar simultáneas, o reemplazar al profesor, a un chico de este tipo, lo ubica en otra dimensión. Muchos padres y algunos entrenadores no ven esto como una cualidad. Y, en muchos casos, se consigue mejores idoneidades por, más tiempo, si se enseña a ser líder no solamente a uno sino en varios aspectos a varios... y porqué no a todos en su nivel!
LOS MODELOS DE EVALUACIÓN.
La variedad de las formas de evaluar es un tema fundamental. El grupo se vitaliza y
motiva cuando un integrante siente que en algunas de las formas de idoneidad es valorado.
Entonces, el abrirse a esas distintas maneras les permite la inclusión. En los grupos
donde uno sólo destaca es posible que sienta el abandono de varios.
Es evidente que la máxima evaluación es el torneo, el campeonato, el ránking.
Cualquiera de ellas acerca al grupo juvenil al del `profesional. Darle valor a las demás
pruebas suple esos otros sentimientos de idoneidad que la actividad puede tener para el
sostenimiento de sus participantes.
El Test, la prueba escrita, el juego rápido, el juego lento, el juego semirrápido, el
juego con chicharra, el juego a ciegas, el ajedrez postal, la resolución de problemas: de
ayuda, de mates, de deducción (el Kriegspiel o acertijos), de velocidad en respuesta, de
juegos de rapidez en procedimientos (Mazes y otros de computadora), de análisis, el
acertar jugadas, el come-come, el ajedrez progresivo, los mates ayudados y los con dos
soluciones, el pasapiezas, los torneos de apertura obligada, los concursos de problemas, y
varios más, desde el problema feérico al ajedrez marsellés pueden y deben usarse
para medir condiciones específicas en los alumnos. Cada una apunta a una habilidad
específica o a un conjunto de ellas.
La variación en los esquemas de evaluación.
Los métodos repetitivos provocan cansancio y esquematización del resultado buscado.
Diluyen la posibilidad de encontrar fallas. La expectativa que se puede advertir en los
alumnos se empaña. La sorpresa en la evaluación es un método. Cuando digo que la
materia no se puede estudiar con modos comunes, hay estrés por la evaluación constante.
La responsabilidad de la prueba es mayor. La prueba es lo que se busca para cada uno
frente a la posibilidad de saber cómo se va a responder ante la exigencia natural. Cuando
la evaluación es sinónimo de memorización la evaluación tiene que coincidir con el
resultado esperado. Y esto no deja lugar al pensamiento crítico.
La variedad, el cambio de formas y la experimentación constante determinan una
concepción distinta del aprendizaje.
La evaluación emocional.
Generalmente evaluada por medio de observaciones y registros anecdóticos, o tests, las
emociones son algo indudablemente importante en el aprendizaje y desarrollo del juego.
Aunque existen protocolos específicos, son poco conocidos.
Los descubrimientos recientes acerca de la Inteligencia Emocional son igualmente muy
importantes para una apreciación de la integralidad en evaluación de la educación
ajedrecística.
Por medio del ajedrez y su competencia aparecen expuestas la timidez, el miedo, el
carácter rutinario, la exaltación, la agresividad entre muchos otras habilidades
emocionales positivas o negativas.
Pocos son los ajedrecistas iniciales que no experimentan un temblor de la mano, o del
cuerpo o del pie ante el comienzo de la partida de responsabilidad. Peor frente a una
jugada que parece tener efectos decisivos.
¿Quién, ajedrecista, no ha sentido el fuerte golpe que parece devenir del corazón con
un fuerte palpitar ante una jugada terminal, o un sacrificio ganador?
"No sé cómo me di cuenta" dicen muchos. Y desde el Pastor en los niños
iniciales, hasta la excelsa combinación del maestro, algo especial se siente. ¿Es la
intuición frente a una belleza? ¿Es el pensamiento de "iluminación" definido
por algunos sicólogos como característico de ajedrecistas y místicos?
Es, ante todo, una emoción y se educa con comprensión. Se siente, por lo cual necesita
ser observado. Luego, de evaluar un estado repararemos en su máxima construcción
integrándolo al conjunto de habilidades en el grupo. El miedo es otro gran tema. Si los
distintos tenores del miedo que van de la simple preocupación hasta el patológico
pánico incide decisivamente en un chico, hay que aplicarse a su solución. Convenceremos
a nuestro grupo de que el error es natural y aceptado por todos y disminuirá el miedo a
dar una respuesta equivocada. Sin grupo es más difícil.
La construcción de habilidades de producción en estado de estrés, merece el tratamiento
con el ajedrez.
El cultivo del estado de alerta.
El cultivo del estado de alerta tiene técnicas provistas por otras disciplinas como el yoga. Su evaluación también depende de a observación. En los niños se trata de observar, en el juego, sus posturas: un ejemplo de máxima es si están en una posición sentados en forma erguida inclinados hacia adelante, rectos, con piernas juntas y paralelas, brazos afirmados de alguna manera a la mesa, la vista firme hasta saltarina sobre el tablero, sin nervios manifiestos. Un estado de desconcentración se configura con la posición de los pies o las manos cambiantes, etc. Los temblequeos constantes de pies son signos de dudas e inestabilidad. La fisiognomia nos da ejemplos de evaluación emocional. Otras actitudes nos muestran los miedos, muy importantes para la toma de decisiones, o la exaltación, que es parienta del conocimiento y goce de la belleza. Esta, concepción estética en ajedrez depende de la precisión, originalidad y excepcionalidad y se inculca básicamente con ejercicios y se cultiva y evalúa con problemas compuestos o con grandes jugadas. Lo emocional relacionado con la estética convierte al jugador - solucionista en un experimentador emocional. Al fin y al cabo, un artista o una persona que aprecia la belleza.
Evaluaciones estadísticas:
Las mediciones estadísticas son interesantes en ajedrez. La primera, el Elo, según está aceptado generalmente da una fuerza relativa a la expectativa de ganar o perder frente a otro cuya fuerza Elo se conoce. Pero eso no es importante en un proceso de desarrollo donde distintas habilidades se están gestando. Intervienen otros factores que en un puntaje estadístico no aparecen. Y, en especial en la clase formativa, no deben desdeñarse todas las otras funciones de que el juego aparezca como evaluador de otras condiciones intelectuales que se ponen en marcha.
El tiempo en las mediciones
El tiempo es una de las máximas variables en el mundo moderno. Y en el ajedrez es
decisiva. Las partidas hoy son más rápidas y exigentes en este factor. En el reciente
campeonato del mundo de la FIDE hubieron maestros que esperaron deliberadamente la
definición de sus matches en la última instancia confiando en sus habilidades
resolutivas en el mínimo de tiempo.
Cada medición debe llevar implícita su evaluación en el tiempo. Quien resuelve un
problema o un test más rápido merece mejor calificación. La acotación del tiempo en
que debe resolverse un problema es, aunque relativa, de gran importancia. Las condiciones
de stress en que el tiempo afecta a una resolución debe participar de la evaluación de
un rendimiento. Por ejemplo en la Posición 1 un jugador experto no debería tardar más
de 10 segundos en encontrar la solución a la primera pregunta (e3), tampoco más de 10
segundos en la segunda (h1) , pero tardará de 5 a 15 minutos en resolver la tercera (a8).
En la estadística registrada con el tiempo de resolución de varias personas y sus
niveles el que conduce el operativo de evaluación comprende las facetas del método de
aplicación de cada alumno.
Si varios profesores acordaran tomar los tiempos de resolución de baterías standard de
problemas referidos a determinados ejes y compararan estadísticamente estos datos en el
tiempo junto a las características de los alumnos lograrían establecer parámetros
claros de investigación en distintas capacidades puestas en juego. Desde las habilidades
y cuestiones ambientales resaltarían en la investigación estadística con el tiempo que
afecta la calidad de las respuestas.
La máxima exigencia
La máxima exigencia en las evaluaciones suele considerarse como un problema, planteado
frente a los alumnos y sus referentes. Si el alumno no puede alcanzar la máxima
calificación se considera un fracasado. Este contratiempo afecta a la calidad de la
evaluación. Nadie debe aspirar a un máximo, como única posibilidad de logro. Todos los
estadios intermedios son valiosos. Si fabrico un test de 100 puntos de medición máxima,
un buen puntaje debe poder considerarse el lograr 60 puntos en forma relativa. Si tengo el
100 como aspiración de máxima, la referencia estará mejor acotada. Hacer pruebas para
alcanzar el 100% reduce la posibilidad de análisis hacia el máximo desarrollo de la
persona que resuelve.
La norma debe ser: poner un máximo suficientemente alto para que no se pueda lograr, pero
establecer la altura del máximo posible según las características del evaluado de
acuerdo al nivel de satisfacción esperable ante un buen trabajo.
Evaluación y entrenamiento
Cuando se hace una prueba de medición, un test, se está aprendiendo. Esta premisa es válida en el cien por ciento de los casos. El método de enseñanza por pruebas constantes es natural y enfrenta al alumno a un estado no pasivo del aprendizaje. Se habitúa a internalizar procesos del problem-solving y a reconocer deficiencias con la intervención del profesor o, directamente, con la reflexión que provoca la nota o la calificación.
La autoevaluación y el pensamiento crítico:
Con la propia evaluación que el ajedrez genera a conciencia y orientada por el
profesor para reducir las falsas (generalmente desmedidas) expectativas de los alumnos el
ajedrez se convierte en un juego eminentemente instructor sobre la autoevaluación. Si con
la práctica el alumno aprende a considerarse dentro del esquema de comparaciones que
promueve una serie de torneos debe hallarse también dispuesto a entender sus sistemas de
progreso medidos en consideraciones que él mimo elabora. Sean números o conceptos, el
profesor debe conocerlas para apreciar el correcto trabajo en autoevaluación.
Cada jugada que el chico se proponga en cualquier partida de su escaso o experto saber,
tiene una calificación. Si es buena, regular, mala o un grave error expresado por su
protagonista adquiere diferencias con respecto a lo mismo expresado por el profesor.
Cuando son situaciones de sacar fuera de sí culpas o disimulos con relación a malos
resultados, se debe intervenir y aconsejar.
La evaluación Diagnóstica:
En cualquier comienzo de una estrategia de enseñanza la diagnosis es de vital
importancia. Si se desea evaluar es preciso conocer por métodos normales el estado actual
de quien va a tener que ver un estado de comprensión mayor con el profesor. Cuantos más
datos iniciales reúne un diagnóstico, mejor es y responde a inquietudes de mejoramiento.
Los tests de diagnóstico comprenden un rápido pasaje sobre cada habilidad que pueda ser
estimulada en un conjunto de aprendizajes. Cuando un alumno se presenta como nuevo en una
clase de ajedrez, bastan pocos elementos para catalogar su experiencia (muchas veces
realizada con su padre o algún amigo) y verificar de dónde se partirá en su experiencia
educativa con el juego. Si juega por el centro, si desarrolla, si ve las amenazas. Cada
niño inicial de cualquier edad dispone de habilidades preformadas (aunque aún no conozca
el juego) que es necesario registrar. Por ejemplo si hago un test inicial para un alumno
avanzado sobre la historia del ajedrez, el resultado me indicará sus formas y dispensas
para la investigación, un factor excluyente en la alta formación. O, por ejemplo, si se
presenta un niño inicial a la clase y dice saber el movimiento de las piezas, se verifica
cuál es el movimiento de la dama, y se evalúa un diagnóstico de su contexto de
versatilidad y otros conceptos, poniéndole la dama en b7 y que diga todas las maneras de
comer un caballo en a2 en dos jugadas (9 pos.).
Las Inteligencias múltiples y su evaluación.
Desde que Howard Gardner impuso una óptica diferente sobre el concepto de Inteligencia
y ello se entiende en los sistemas educativos, todos desean que se vea reflejado en las
estrategias áulicas. Entonces, ¿porqué no pensar que el ajedrez puede estar muy bien
representado en ellas?.
Pensamos que el ajedrez es una gran herramienta, como un test múltiple que verifica datos
en diversas circunstancias. Faltarán aun investigadores que nos respondan, por ejemplo,
estas preliminares preguntas en el ámbito de las MI: ¿Es el alto nivel ajedrecístico un
dominio general de similar aptitud y transferible en las habilidades de solución de
problemas, o sólo implica a un dominio particular y circunscripto?, ¿Posee, el ajedrez,
por ser una práctica de reglas compartidas por casi todos los países y culturas, la
capacidad de convertirse en idóneo vehículo simbólico para la transmisión del
conocimiento del hombre en cualquier cultura?, ¿Son todas las IM que están implicadas en
el ajedrez, o algunas o sólo muy pocas?, ¿Qué relación hay entre las precocidades en
la Inteligencia musical y el ajedrez, para reconocer patrones comunes?, ¿Es, como se cree
habitualmente, el ajedrez un ámbito particularmente incidente en la Inteligencia Lógico-matemática,
por su capacidad de comprobaciones concretas y materiales?, ¿O combina sus competencias
con la Inteligencia Lingüística?, ¿Es particularmente incidente en el sistema con que
se resuelven problemas estratégicos, la capacidad del lenguaje?, ¿a Inteligencia
espacial (y con ella, el pensamiento visual de Arnheim) es la primera forma de cognición
en el ajedrez formativo?, ¿Radica en la Inteligencia Espacial o en algún aspecto del
pensamiento visual, la particular creatividad e imaginación que se adjudican los
ajedrecistas para las altas manifestaciones del juego?, ¿Si el papel del cerebro tiene
que ver con la Inteligencia cinestésico-corporal, puede el ajedrez de competencia tener
vínculos importantes en se desarrollo?, ¿O también y, tal vez más, en lo que atañe a
la Inteligencias Personales, cuando sabemos que es un juego individual?.
Y tantas otras que aun merecen estudios, comparaciones, analogías e investigaciones para
subir de escala hacia una mejor y más libre educación.Sabemos que muchas respuestas a
estas y otras preguntas tienen resultados positivos y las hemos medido para asegurarnos,
por lo menos hipótesis que sirvan para el análisis de la cuestión.
ALGUNOS EJEMPLOS DE EVALUACIONES
| Posición 1
La Estrategia de Investigación. Una conducta muy importante a evaluar es la manera exploratoria en la toma de
información y el punto de entrada y recorridos posteriores que toma. Es ver la
recolección de datos que permiten elaborar una solución, una vez definido que existe un
problema. Posición 2
La Visión de Mate La visión instantánea de las figuras de mate, en estos ejercicios de Grau I, derivados de problemas de mate en 2 es una oportunidad para la evaluación de la rapidez de visión táctica. Los distintos patrones que aparecen con los distintos movimientos negros (p.ej.: a 1...Txd5 = Dg4++; a Rxd5 = Dc6++) pueden ser jerarquizados en tiempo y dificultad para hacer tablas de velocidad en resolución y medir la capacidad de visión táctica de un alumno. Una de las habilidades más requeridas por la formación de un ajedrecista es la rapidez de visión que es composición de percepciones referidas a modelos orgánicamente aprendidos y retenidos para lucir ante datos de la posición como son los esquemas de cercamiento y escapes del rey. Posición 3
Retención de imágenes y operaciones algorítmicas visuales. |
Posición 4
La Capacidad de Memoria Visual Otra importante manera de investigar el poder de memoria son los tests rusos como éste. Se indica al dictado un corrimiento de pieza. Y el evaluado debe contestar diciendo la ubicación de la pieza que interactúa con la que acaba de desplazarse. (Por ej.: si se dicta Tc6, se debe contestar Ag2, A continuación se dicta Dc4 y se debe contestar Tc6 que quedó desplazada en el recuerdo de la situación anterior). Cuando hay varios cambios de la posición inicial sobre la que se tiene delante, las posibilidades de confusión aumentan. Una buena concentración da una serie de 20/25 respuestas seguidas sin equívocos. Un alumno disperso se evidencia ante una fallo en los primeros 10 cambios de ubicación. Pero tengo alumnos con más de 60 respuestas correctas seguidas (en 40 minutos) sin el mínimo error: Esto supone una gran capacidad de concentración fuerte, más una elaboración de buenos elementos mnemotécnicos de retención. Posición 5
La Comparación de heurísticos. Los heurísticas son un importante componente del pensamiento ajedrecístico y de
cualquier pensamiento en general. Sobre todo, en las técnicas del problem-solving. He
insistido mucho sobre esto en distintos ámbitos docentes donde la preponderancia dada al
pensamiento algorítmico ha sido avasallante, dejando de lado la fuerza resolutiva de los
conjuntos heurísticos por suponerlos "materia opinable" y por lo tanto no
exacta y despreciable. La postulación de heurísticos hace evidentes ciertos
procedimientos. Posición 6
La Imaginación La Imaginación es una poderosa arma creativa.... |