DANDO CLASES - TEMAS PRACTICOS
(Artículo publicado en el boletín de las  Escuelas Taller de  Ajedrez
"El Peón Rey" de Rawson y Trelew. Febrero de 1998)

La  mayoría  de  los  profesores  que   preparan  sus  clases lo hacen recurriendo a libros, fichas, revistas o elaboraciones personales que ilustren sus temas. Pondremos  aquí  algunos   seleccionados  para  el
tratamiento de  clases  que se recomienden y sean una alternativa más para la biblioteca del profesor.

LA EVALUACIÓN
Los elementos d evaluación, tanto de  táctica como de estrategia o de otras   habilidades en el juego, exigen  varios  preceptos. Tal vez el más importante sea la  confiabilidad  del  instrumento  y su forma de aplicación.
Los  chicos necesitan que un resultado sea coincidente con algunas de sus   expectativas. Que  no sientan que son un capricho del evaluador.   Cualquier  alumno  se  rebela  ante una injusta manera de ponerle una nota.  Sabe si concuerdan con lo esperado. Más allá de esto, el profesor debe tener el  parámetro  comprobado para medir. Y esto es lo difícil. Hay que  poseer  calidad  en  la  forma y en el valor del test,  prueba o instrumento de evaluación . 
A  veces el profesor sólo se adapta a un perfil. Evalúa, por  ejemplo, de   acuerdo  a  su  propio nivel de, pongámosle, de 1ª   categoría, sin darse  cuenta de que el alumno necesita ser evaluado en   su  nivel. El punto de comparación está demasiado elevado y ello frustra. Otros, por el contrario, buscan  un  nivel  inferior  para   dejar, políticamente, contentos a todos. No se trata de complacer cuando se está haciendo un trabajo  complejo  como  es  toda  calificación. Si   es  un torneo, la clasificación  es  sencilla. O,  por   lo  menos, el  profesor se puede liberar de responsabilidad. Ello, lógicamente, es poco deseado por los alumnos.  Las valoraciones más   apreciadas por los chicos son aquéllas donde el valor que se le pone a lo   realizado  permite  una correcta y minuciosa apreciación de ambos.
El  maestro  y el alumno  necesitan programar el progreso juntos y una evaluación a conciencia y compartida es lo único que lo permite.

LA ATENCIÓN
La  atención  requiere  de tests específicos. Es una de las primeras en observar  el  cambio  de  conductas  con  el  ajedrez. Para  medirla  y estudiarla  el  test  de  Toulouse   Piéron  nos ha revelado siempre una calidad  informativa  que en investigaciones programadas o aplicadas en relació  con  el uso ajedrecístico, permite observar y, luego, aumentar la   capacidad   que    un  ajedrecista  debe  tener:  mucho  tiempo   de concentración  fuerte, determinada  distribución de la atención y otras similares habilidades. El  trazado  de la curva personal de la atención la  investigamos  en  la  Universidad  de Buenos Aires con un grupo que integraban, entre otros, Marcelo Ibar, Gustavo Del Castillo y Guillermo Bianchi. Ese experimento original me  permitió  seguirlo y corroborarlo
no   sólo   en  ámbitos  ajedrecísticos  sino   en  aquéllos  donde  las características  de  la   atención deben tener idoneidades particulares, por ejemplo, en ámbitos laborales específicos.

LA MEMORIA
Existen  varios tipos de memoria. La que hemos entrenado más, puede ser la   memoria  visual  que  fija la retención de imágenes y permite que a partir  de  ella las relaciones entre piezas, casillas y estrategias se plasmen mejor durante una partida. Hay varios tests de referencia y los mejores  son   desde  los que se realizan con figuras , los 'memotests', hasta los con posiciones de ajedrez, sean con o sin cuestiones tácticas a resolver.
Los  ejercicios  'descubra  los  10 errores'  de las revistas, o los de 'Buscando a Willy' son  ideales  para fortalecer la necesaria capacidad de  observación  en  todas  las  edades. La memoria episódica, para ser entrenada y evaluada necesita ya una mayor complejidad. Es la necesaria para   realizar  la  operatoria  de  Visión  con   prolijidad  y, en otro artículo,  me  ocuparé   específicamente  mostrando  los  ejercicios que  permiten apreciarla.

ENTRENAR Y MEDIR
La evaluación de los aprendizajes y su eficacia tiene mucho que ver con el  progreso   del  alumno.  No  es  posible  planificar  pasos   sin  el instrumento que muestre si se aprueba cada etapa. Lo  primero   será  saber  qué  condiciones  tenemos en cada futuro buen jugador.
El  diagnóstico es fundamental y requiere precisas tomas de conciencia. Incluso, la evaluación sicológica.
Para  diseñar  instrumentos  es  necesario discernir las habilidades, y munirse, luego, de  elementos  que  viabilizan  las respuestas a medir. El tiempo es uno de ellos. Si se resuelve más rápido es posible ajustar la evaluación. Medir  el  tiempo  es vital en casi todo tipo de prueba, pero no el único factor relevante. La  calidad del instrumento debe ser chequeada. La   secuencia  en  que  se  planteen problemas o tests y  la relación comparada de los datos obtenidos entre el grupo que se observa cuentan  a   la  hora  de  establecer  resultados y compartirlos con los
alumnos.   Hay   quienes   no  desean  estas   comparaciones,  pero  son indudablemente benéficas. La actuación del profesor debe lograr reducir los factores negativos de las comparaciones: la soberbia de los mejores, la  intemperancia,  el desencanto, la avidez de los chicos o los padres por resultados, el individualismo  pernicioso, el ocultamiento riesgoso de la verdad sobre el rendimiento o valor de quien aprende, son algunos que merecen ser bien atendidos en los grupos con el profesor. Entran en los factores de la Inteligencia Emocional y también deberán registrarse.

LOS INSTRUMENTOS
Desde  los  'acertar  jugadas'  hasta el torneo hay una extensa gama de recursos para el profesor en materia de evaluación.Hay  muchas  formas   y  todas son válidas. Generalmente hay que adaptar cada condición al objeto de medida o evaluación. Los torneos de acertar jugadas necesitan adecuaciones y puntajes amplios.
Reproducen de algún modo una situación de partida como un Gran Maestro, pero   pueden  realizarse  con  partidas  de  nivel aficionado cuando se necesita estar acorde a las condiciones de un grupo precario. El tiempo que se da para una  repuesta  no es suficiente ni comparable al real de la partida mostrada. Hay que adaptarlo.
Otros,  son los prejuegos compartimentados para los niños pequeños, los dictados programados de jugadas, los torneos con chicharra o mediciones alternativas de tiempos, los estímulos a la fantasía con la composición
o el 'progresivo'.
Temáticas éstas que iremos desarrollando en artículos próximos de estas sintéticas notas dedicadas a la evaluación y su importancia decisiva en el proceso de enseñanza - aprendizaje con el ajedrez.