SOBRE EL ENTRENAMIENTO DE ALTO RENDIMIENTO (1)
(Jorge Laplaza, diciembre 2002)

 Llamamos Alto Rendimiento a las condiciones y  energías que se ponen en alcanzar el máximo posible de las metas en un deportista o, en nuestro caso, de un jugador de ajedrez. Tanto para el entrenador como para el discípulo, la búsqueda de los máximos posibles hace que la frivolidad, la diversión y el pasatiempo que pueden acompañar al juego de los jóvenes, tengan que se transformarse en un trabajo y queden supeditados a valores de persistencia, voluntad y fecunda producción. No quiere decir esto que el trabajo sea algo que deba molestar o someter. El logro, en el deporte, es una satisfacción que compensa el esfuerzo. Inmensa, duradera y motivadora. Y el trabajo para conseguirlo lo es, mas todavía, cuando se despiertan situaciones que el éxito produce y que desparrama en otras actividades o conductas del protagonista. Y que satisfacen mediante la contracción al estudio, a la tarea ardua y a la conducta. Es necesario pensar a futuro y quien piensa solo para lo momentáneo hace perecer esa satisfacción.

 Por ello, y especialmente cuando se sale a competir en representaciones deportivas, el entrenador debe regimentar la vida, el esfuerzo y el nivel competitivo del jugador. Es su obligación. Ejercer los controles, y más en adolescentes, es una tarea de equipo que debe ser valorada. El ajedrez de alto nivel no es , en casos.de representaciones, un viaje de placer y turismo.

 En ajedrez, el éxito depende de un periodo largo de pacientes transformaciones escalonadas hacia la meta. La imposición o, mejor, la autoimposición de regímenes y de comportamientos adecuados permite trazar el camino del logro.

 Existen varios planos de esas conductas de entrenamiento de habilidades. El físico, el psicológico, el mental, el alimentario, el social, el técnico, el creativo. Ellos van dando valor agregado desde el aficionado al experto.

 Tres bases para el máximo bienestar en el rendimiento.

 La vitalidad del jugador se manifiesta en distintas áreas en el ser humano -cuerpo físico, mente, emociones, consciencia. En cada una existen comportamientos que nos proporcionan vitalidad junto a otros que nos desgastan.

 En lo físico los puntos clave son la respiración, la alimentación y el ejercicio.

           La respiración
 Constituye una de las fuentes de energía más importantes para el ser humano, más importante incluso que la comida. La función de la respiración es tanto energizante, a través de la inspiración profunda, como limpiadora o desintoxicante, mediante la expiración.

 La palabra china Ki, referida a la respiración, significa aliento o energía vital además de aire, y la respiración correcta refuerza las reservas de esencia nutricional del cuerpo. Si no se le presta atención se produce de forma tan espontánea y natural como el latir del corazón; cuando es controlada, la respiración se vuelve tan voluntaria como el andar y puede utilizarse para regular todas las funciones vitales: el pulso cardiaco, la presión sanguínea, el metabolismo digestivo, la eyaculación, el sistema inmunitario, etc.

 Aprendiendo a controlar la respiración se controla el cuerpo y la mente, pudiendo eliminar la ansiedad y disminuir la tensión.

           La alimentación
 Puede ser una fuente de energía o una forma de cargarnos de toxinas y enfermar. Es importante evitar cotidianamente alimentos que dejen residuos, produzcan pesadas digestiones y sobrecarguen el hígado. Existen infinidad de escuelas dietéticas, algunas contrapuestas, que defienden modelos alimenticios saludables. Cada uno debe acercarse a las teorías con espíritu investigador y probar, atentos a las reacciones de nuestro organismo, hasta dar con la dieta más apropiada.

           El ejercicio físico
 El ejercicio físico regular nos mantiene activos y flexibles; el exceso de sedentarismo hace cada vez más dificultoso el movimiento. La inercia de estar estáticos va produciendo cansancio crónico. Hay que encontrar el punto medio -tanto el exceso como la falta de ejercicio agotan, colocarse en el punto de equilibrio: a cada periodo de actividad ha de seguirle un descanso o relajación recuperador.

 La relajación no es echar una siesta, es una práctica específica que consiste en ir soltando las tensiones musculares y psíquicas.

 Más o menos, todas las cuestiones que afectan al estudiante del máximo nivel las podemos corresponder con las Inteligencias Múltiples definidas por Howard Gardner.

 Las siete inteligencias que el profesor de Harvard define son: Inteligencia logicomatemática, lingüística, kinestésico - corporal, musical, espacial, intrapersonal, e interpersonal. Y agregó ahora, a sus investigaciones, la espiritual, la naturalista y la existencial. Complementariamente, la Inteligencia emocional va dando sustento a la preparación del éxito.

 Si nos centramos en algunas de ellas podemos pensar sus evidencias en el trayecto ajedrecístico y su entrenamiento en algunas facetas.

           Lo kinestésicocorporal

 Ubiquémonos en el plano kinestésico – corporal y hallaremos conductas y habilidades de toda nuestra estructura física posible de comprometer al alto rendimiento.

 La situación física para la máxima competencia depende del estado del cuerpo. El cansancio, la somnolencia, el débil estado muscular, las enfermedades o los déficits glandulares, la mala respiración, la escasa vista, la falta de relajación, el descontrol, son algunos de los problemas a tener en cuenta.

Los problemas.

 Hay varios factores que deben cuidarse en el entrenamiento y la preparación del deportista. Tanto en competencia como antes de una prueba. Mencionaremos solamente algunos enunciados problemáticos relacionados con lo kinestésico – corporal a tener en cuenta por entrenadores frente a ajedrecistas jóvenes que aspiran a los máximos niveles.

·        el dormir adecuado antes de las partidas. Sabemos que hay muchos jóvenes que extreman su falta de descanso nocturno. Creemos que el reloj biológico tiene reglas que inciden en el rendimiento. Las salidas nocturnas, habituales en delegaciones deportivas fuera de sus hábitats naturales, son altamente incidentes en la baja productividad del ajedrecista joven cuando no tiene suficientes horas de sueño. En los grupos juveniles, cuando las competencias son por la tarde, la noche suele provocar al baile y, peor, la ingesta de bebidas alcohólicas, muchas veces hasta la mañana. El no dormir es un desafío que se paga con creces. Quienes no cuidan este aspecto terminan gastando la mayor parte de su potencial en aras de una diversión inconducente. Cuando se jugaban los primeros campeonatos nacionales con torneos masivos en lugares donde la mayoría eran foráneos a la sede, era casi una regla que el campeón vivía la competencia separado del grupo, en un hotel diferente al resto y no participaba de salidas nocturnas.

·        el alimento de las neuronas: la respiración.  Ya hemos delineado su importancia. El aumento de la capacidad de almacenamiento torácico-pulmonar consigue más tiempo y calidad para la actividad de las neuronas. Un simple ejercicio de respiración, aprendido de técnicas septriónicas recomiendo siempre a mis alumnos. La afluencia de sangre, vehículo del oxígeno al cerebro, es importante renovarla adecuadamente. Antes de la partida, una inspiración extrema seguida de una retención diafragmática y luego una exhalación fuerte por la boca es la base del ejercicio provocador de una apertura importante de la irrigación cerebral. El ejercicio puede repetirse cada tanto frente a una fuente de aire puro como una ventana. En el match mundial de Baguío, en Filipinas 1978, un ejercicio yoga fue la base de la recuperación de Korchnoi, por instrucciones dadas por la secta hindú Ananda Marga. Entre muchos detalles que conocimos en aquella gesta, los medios gráficos captaron durante el juego cuando el desafiante de Karpov se recluía momentáneamente detrás de las bambalinas del Convention Center para hacer un ejercicio parándose con la cabeza y apoyado contra la pared, pies en alto, para hacer fluir sangre al cerebro.

·        El ejercicio preparador. Desde realizar un trote o jogging matinal a la caminata que muchos grandes maestros pregonan, las prácticas físicas antes de las partidas son decisivas preparaciones para la máxima concentración. Algunos grandes maestros prefieren uno o dos sets de tenis, otros, como Karpov, la natación, que además es excelente ejercicio para la apertura de la capacidad pulmonar motivadora del almacenamiento de mayor oxígeno a consumir en la partida. Si los campeones dan a la preparación física un valor importante, no deberemos despreciar la posibilidad de dotar a las delegaciones infantiles y juveniles en campeonatos de un especializado preparador que respalde en dosis adecuadas estos aspectos. Otras prácticas deportivas asociadas al ajedrez han sido el pinpong o tenis de mesa (recordamos la maestría del campeón chileno René Letelier durante los abiertos de Mar del Plata), la gimnasia, el aerobismo, la bicicleta, el tai chi chuan.

·        De la relajación a la agresión. El estado de relajación corporal produce bienestar y campo abierto a las manifestaciones intelectuales superiores.  Como mínimo, he propuesto a alumnos en competencia, bañarse media hora antes de la partida. El cuerpo y más las tensiones emocionales de la futura lucha hablan. La bioenergética empieza a dar lecturas en esta nueva forma de ver al ajedrecista en competencia y recientes conversaciones con el sicólogo Gabriel Karp (recomiendo ver su web http://www.caballitodepalermo.com.ar) me convencen de mirar todo tipo de manifestaciones del cuerpo, incluso las de la fisiognomia del rival,  en búsqueda de datos. Tanto para la prevención de influencias como para acciones agresivas cuando se necesitan. Por ejemplo al  ver un jugador con ambos codos firmes sobre la mesa, sosteniendo con las manos su cabeza y la postura en general erguida hacia delante, no se nos escapa una actitud de firmeza ante un plan que se está elucubrando. Muchas veces se ha visto a Yusupov, un luchador pertinaz,  en esta postura. O las posiciones distendidas con piernas desparramadas y el cuerpo que parece no estar enfocado en el juego que pueden mostrar distracción o, todo lo contrario, en espera del error de un confiado rival que piensa que piensa lanzarse al ataque al percibir ese mensaje corporal, ante el adversario aparentemente desprevenido. Por supuesto que todo este tema merecería un largo tratado al respecto, pero lo que queremos aquí es sólo provocar un punteo de situaciones a encarar en el entrenamiento que excede sobradamente a la preparación teórica en aperturas, mediojuego o final, para dar un signo sutil en el juego deporte.

 En  cuanto a las relaciones con otras Inteligencias, nos referiremos en siguientes artículos a los temas intrapersonales, que incluyen el reconocimiento previo de las debilidades propias a poner en juego en la máxima competencia, como los estados de nerviosismo, duda, factores de resistencia, de stress, de apresuramiento y otros; los interpersonales que buscan conocer las reacciones de rivales en formas preventivas (podemos anticipar el importante aspecto de influencia hipnótica del adversario), situaciones en entrenamientos de habilidades espaciales, las adquisiciones en el campo heurístico que tienen que ver con la Inteligencia lingüística y las instrucciones evidentes del razonamiento o la creatividad en el Pensamiento Lateral.

 Deseamos instalar en estas incipientes apreciaciones en los ámbitos de formación de ajedrecistas jóvenes una discusión amplia y el aporte de entrenadores y ajedrecistas con sus visiones y experiencias puestas en el mejoramiento del rendimiento hacia un futuro superior.