Los tests que se presentarán en
esta serie, (elaborados por el profesor Jorge Laplaza, y publicados en la revista
"Ajedrez" de Editorial Sopena entre setiembre de 1975 y agosto de 1977) tienen como
finalidad la evaluación de la fuerza del ajedrecista a través de
las distintas facultades y calidades integrantes del complejo intelictivo que el
aficionado pone al servicio del juego ciencia: imaginación, razonamiento, conocimiento,
técnica. Tienden también a obtener del estudiante un progreso, que se evidenciará en el
esfuerzo desarrollado para cada ejercicio, medido su resultado con la solución propuesta
y el puntaje obtenido. La medición integral de la fuerza ajedrecística debe reunir la totalidad de variables
que intervienen en la resolución de los planes hechos en el curso de la partida. En las baterías de experiencias que presentamos, el testASOmide la capacidad de selección ordenada que se presenta al
jugador cuando debe elegir una jugada en la apertura, fase en que la capacidad de
decisión también influye sobre el correcto tratamiento de la misma. Los TTmiden la fuerza combinativa, la visión táctica y la
capacidad de cálculo veloz, al tiempo que buscan evaluar el conflicto que se produce
entre la rapidez de decisión y la valoración al efectuar un movimiento. LosTAtrabajan sobre la capacidad de análisis
ramificado o "árbol de variantes", buscando profundidad y exactitud en la labor
de selección y descarte de subvariantes. LosE, en general, indagan en cuanto al concepto de las posiciones y a
las causas que determinan los planes estratégicos a lograr, según distintos
procedimientos. Los Fse
refieren a la fase final y a la técnica que se debe poseer para apreciar y aplicar la
correcta transformación de las posiciones en aquellas que resulten definitivamente
ganadoras o permitan al menos un empate, según los casos. Antes de dar comienzo a los ejercicios, damos una serie de normas básicas para el más
correcto tratamiento de cada test: preferiblemente se lo ha de encarar en forma íntegra e
ininterrumpida, es decir, del primero al último ejercicio sin descansar. Dado que muchos
de ellos deben ser resueltos en el menor tiempo posible, es menester contar con un reloj
provisto de segundero. No trate el examinado de leer los enunciados de los tests ni mirar
los diagramas, si no pretende resolverlos inmediatamente. Lea detenidamente ls
explicaciones previas asegurándose de haber entendido lo que se exige en cada ejercicio. Es importante hallar el momento adecuado para cada experiencia: tener la tranquilidad
suficiente, seguridad de no ser perturbado mientras dure la resolución y normal
condición de las facultades mentales. No mire las soluciones hasta que haya terminado
todos los problemas (de cada batería); y cuando finalice , no se evalúe
parcialmente tienda a criticarse, antes que a beneficiarse con un puntaje fantasioso;
para ello recomendamos anotar las soluciones completas en un papel, y no memorizarlas. En
general, podrá admitirse la resolución en grupo cuando cada integrante del mismo sea
capaz de no dejar que los demás influyan en él. A partir de la segunda batería de tests, además de procurar obtener un resultado
comparativo de la fuerza ajedrecística mediante el puntaje, se persigue la importante
finalidad de observar el estilo del jugador o, simplemente, las tendencias que se pueden
apreciar en las distintas formas de encarar la lucha. Los sistemas de puntaje sólo
verifican una posibilidad con respecto a su resultado. Unicamente una gran cantidad de
soluciones comprobadas mediante puntaje, podrán proporcionar resultados estadísticamente
exactos. En la adjudicación de puntos a los tests, algunas formas corresponden a procesos
de experimentación "congelados" para permitir el aporte de nuevos datos, que el
autor recibirá de buen grado. Es de destacar que el puntaje logrado no encasilla a un jugador dentro de una categoría o
un estilo, pero bien puede ser un indicio de su fuerza o llamar la atención sobre
particularidades de su juego, no previstas.